“Somos feriantes sin ferias” – laEdito de MotoTaller nº290

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Se veía a venir que con la compleja situación vivida por la pandemia mundial de COVID, todo lo que oliera a congregación de seres humanos en espacios cerrados iba a ir cayendo del calendario como fruta madura. Este año, en cuanto a ferias, la escabechina ha sido gorda: ni Vive la Moto, ni Intermot, ni Motorcycle Trade Expo, ni EICMA. Y de eventos mototurísticos, otras tantas cabezas han rodado: ni Riders On Road, ni Motovolta, ni Ruta 601, ni Xtreme Challenge Madrid, ni siquiera Mulafest, ni Wheels&Waves… Sin contar los innumerables eventos de toda dimensión y consideración, públicos o privados, que han tenido que ser cancelados o replanteados o reprogramados u olvidados definitivamente… Al menos, siempre nos quedará MotoGP, que por fin ha vuelto pero solo para ser visto por la tele, ojo…

Caso curioso fue el de la CromRide de julio que coincidía en fechas con la RidersOnRoad. La primera se mantuvo, la segunda se canceló. En esta misma edición de MotoTaller que tienes en tus manos, querido lector, encontrarás los resúmenes de motoeventos a los que asistimos a principios del mes de septiembre, como la RodiBook o la ruta de O2 Riders por los Monegros, que mantuvieron sus fechas invariadas aunque siempre con mucha atención a la evolución de la pandemia; y pronto podrás leer nuestra crónica de la Rider 1000 de 700 km que hicimos a mediados de este mes, aun cuando sus fechas originales eran las tradicionales, a principios de mayo. En resumen: ha habido de todo para todos, pero nada ni nadie se ha quedado quieto.

“Cuando me preguntan por mis récords, digo que están ahí para batirse.”

Giacomo Agostini

Las ferias viven todo otro discurso. Mientras en una motoruta es más fácil controlar los flujos de participantes y evitar agolpamientos de gentes que intercambien virus, las ferias son, por definición, una aglomeración de público en un recinto habitualmente cerrado, por lo que su justificación ante la COVID ha sido débil. Mientras no haya una forma clara y efectiva de luchar contra el virus y evitar los contagios masivos, las posibilidades de reabrir muchas de esas ferias son pocas.

El problema es que para muchos eventos, la llegada de esta epidemia mundial significará mucho más que simplemente cambiar de días, de mes, de año o directamente dejar de celebrarse una edición. En el mundo interconectado en el que vivimos en el que manda internet y en el que las ferias presenciales solo tienen sentido por la posibilidad que brindan de mantener un contacto físico, humano y personal entre empresas, la COVID ha sido la puntilla que enviará a muchas de ellas directas al agujero negro de la historia. Y eso, no solo es una pena como sentimentales que somos, es que además resta posibilidades de prospectiva y exploración a las compañías y además convierte el negocio en algo frío, distante y sin diferenciación ni alma.

En eso, perdemos todos, expongamos, visitemos, paseemos o ninguna de las anteriores. Está en juego el modelo social.

¡Gas y V’s!



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