La historia de Motos Egara es de éxito y superación. Al frente de este gran taller están Jordi Ochoa y Eva Collado, quienes empezaron en 2016 en un pequeño local situado en la catalana localidad de Terrassa, provincia de Barcelona. Poco después de su apertura, a mediados de 2017, les pudimos hacer una visita para conocer la evolución de ese jovencísimo taller. El alma mater de este negocio siempre fue Jordi, quien tuvo ayuda de Eva en esos primeros meses de vida. Jordi, por su lado, siempre había trabajado de mecánico hasta que un día decidió abrir su propio negocio. Ya en ese primer momento, pudimos ver la ambición de un mecánico de toda la vida con una enorme experiencia a sus espaldas y con la ambición de que ese primer centro de reparación fuera la casilla de salida.
Como suele ocurrir en estos casos, los primeros meses de vida de Motos Egara fueron complicados ya que el taller empezó sin una cartera de clientes. Todo estaba por hacer, pero como a veces a los buenos y apasionados profesionales les pasan cosas buenas, el negocio catalán empezó a crecer y afianzarse en una plaza complicada y competida. Sin duda, una de las grandes fortalezas de este taller fue el profundo conocimiento de Jordi en mecánica de motos de todo tipo: desde las clásicas dos tiempos de antaño hasta modernas motocicletas equipadas con todo tipo de tecnologías y asistentes a la conducción.

En este sentido, Eva es otro de los puntales mecánicos de este taller. Siendo otra apasionada de la mecánica y el olor a la gasolina, nuestra protagonista se erige como la pieza clave en las reparaciones más tecnológicas. Gracias a una política de formación continua, Motos Egara es capaz de ofrecer un completo e integral servicio de reparación para todo tipo de motocicletas, incluyendo los populares escúteres, motos de carretera, así como de monturas pensadas para pista. Otra de las especialidades de la casa consiste en la reparación y puesta a punto de pitbikes, una especialización que surgió precisamente de la organización de rodadas con este tipo de pequeños y divertidos vehículos de las que todos en Motos Egara son aficionados. Además, esta actividad ha ayudado a crear una comunidad de clientes muy beneficiosa tanto a nivel profesional como personal.

Pese a la complicada situación coyuntural que todos conocemos, Motos Egara se topó casi por casualidad con una oportunidad de oro en forma de un espacio ideal para hacer crecer el negocio. Un taller de automóviles situado a escasos kilómetros de Motos Egara cerró y ahí fue donde tanto Jordi y Eva decidieron apostar por dar un salto hacia delante e instalarse en unas enormes instalaciones de 420 m2. Con esta apertura, en Motos Egara incorporó un tercer mecánico, Óscar, y se pudo dedicar un espacio específico a la venta de moto nueva con Mitt y CF Moto, de pitbikes y de equipamiento y accesorios con marcas como LS2 e Ixill. Igual que desde el primer día en que este taller egarense abrió, la filosofía con el cliente sigue siendo la de ofrecer la máxima transparencia posible, unos precios competitivos y un trato cercano.
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