Motocrom (Vilanova i la Geltrú, BCN): Así me gusta

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La carta de presentación de Motocrom no deja lugar a dudas. Se trata a primera vista de un proyecto joven nacido de una afición convertida en negocio. En una fría mañana de invierno, nos recibe su amable gerente, el joven Sergi Galan, encantado de desgranar las características de su taller. Reconocemos en la entrada la moto de nuestra querida compañera y piloto Mari Calero. Motocrom es el lugar donde María le pasa revisiones a su BMW S1000RR.

Los orígenes del taller se remontan a 2011, gestionando solo temas relacionados con carreras. “Corrimos las primeras 24 Horas en 2011. Yo estaba de mecánico en el Campeonato de España, con el piloto Jon Porroy, con BMW, y poco a poco nos animamos incluso diseñando piezas para las S1000RR, piezas para el cambio de marchas, hacíamos cambios de ruedas… Y en 2015 me fui a trabajar a I+D de Triumph , de mecánico, y aparqué mis cosas. Tenía mi nave sólo como hobbie. Era como nuestro local social. Arreglábamos nuestras motos, pero tres años después, decidí junto a mi socio, Carlos Alcover, abrir como taller para hacer motos grandes, de carreras, que son las que nos gustan, en las afueras de Vilanova”.  En esta zona, para ser tan pequeña hay muchos talleres. “Hay alrededor de siete. Para una población de 67.000 habitantes… No está mal”.

Galan nos explica que su cliente es mayoritariamente de gran cilindrada, escúter poco, (aunque su rendimiento económico es superior, de facturación más rápida). “Sinceramente, a mí me gustan más las motos grandes, aunque rompí el escúter de mi padre hasta tres veces. Nunca conseguí llegar con él a Barcelona”. Confiesa que ha llegado a encontrarse con escúteres de tan baja calidad que, una vez rehecho el motor, no funciona igual. “A nosotros nos encantan las motos de trail… y la clientela es muy diferente”

Son tres. Manel Pol es mecánico, y Greta Galan, hermana de Sergi, se dedica a la administración.

“Todos los meses son duros, pero los meses de enero más. Llevamos tres años abiertos. Es poco. Y con los confinamientos de la pandemia, las tandas que no se hacen… Se nota mucho. El mercado está más parado. Seguimos adelante, pero es duro. Tras el primer confinamiento notamos un repunte espectacular de personas que sacaron sus motos del garaje, también rescatarlas para hacerles mantenimiento, gente que compraba motos de segunda mano y no dábamos abasto, sobre todo en verano. Pero había miedo, y los restaurantes mermados tampoco ayudan, forman parte de las salidas en moto”.

La clientela de Motocrom, no obstante, también es de diario, “pero la mayoría la utiliza para fin de semana, salir y hacer curvas. También trabajamos moto de montaña, de enduro”.

Este taller también lleva a cabo transformaciones. “Y son trabajos menos rápidos. Aquí también hay algunas motos nuestras. Una de mi padre la voy haciendo a ratos. Muchas motos son de obra mayor. Esta S1000 de circuito que veis aquí, que ha comprado un cliente para circuito, nos lleva mucho tiempo, horas y días”, explica Galan.

¿Cómo se fideliza al cliente? “Dejándole las cosas claras. Aunque el trabajo sea pequeño, nuestra revisión es exhaustiva, estamos atentos a lo que nos podemos encontrar. Ya llega un momento que conoces al cliente y su moto. Transparencia, consejos… Con algunas motos, podemos hacer presupuesto previo, pero con otras, te encuentras sorpresas por el camino y las explicamos con claridad”.

Sergi Galan estudió mecánica y siempre le gustó mucho. “Solo por afición, sin pensar en un trabajo. Y al final me decidí. Hubo un punto en que tenía mucho curro y decidí iniciar mi propio proyecto. Además, había trabajado con gente que distribuía material de BMW, Alpha Racing, de Alemania, y desde 2010 tengo material suyo”

¿Qué balance hace de estos años al frente del taller? “Complicado. Solo nos faltaba la pandemia. El Estado no ayuda. Ni baja IVAS, ni nada… España es un país con suerte. Se puede ir en moto todo el año, pero el mantenimiento de vehículos en general no se lleva al día”.

Las instalaciones de Motocrom, luminosas, acristaladas, pulcras, están formadas por una planta baja de 150 metros cuadrados, de los cuales el taller cuenta con 50. Disponen de elevadores y un banco fijo. En la planta superior (100 metros cuadrados) están habilitando una zona dedicada a suspensiones y pinzas de freno. “Ahora mismo contamos con 250 metros en total”.

Con un horario de 9 a 13:30 y 16 a 19:30, de lunes a viernes, Motocrom, especialista en Triumph, en BMW, en restauraciones y competición, seguirá en la brecha. Hasta que el cuerpo resista.



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