Landecho Motos: De fotos a motos

Comentarios
1

Las vocaciones se abren paso. Jaime bien lo sabe. Ya de muy pequeño desmontaba motos por afición, por pasión. Se dedicó profesionalmente a las fotos de boda pero, con el tiempo, el corazón le llevó por la estela que dejan las dos ruedas. Dirige Landecho Motos desde hace ya cinco años.

En Valencia, en Gran Vía Fernando el Católico 85, un taller abre sus puertas cada día, desde hace cinco años, y no cierra hasta que el trabajo ha concluido. Si pasas por su puerta, siéntete libre de entrar, de preguntar, de cotillear y de disfrutar de una pintoresca exposición de motos de ayer, de hoy y de siempre. Landecho Motos se abre como una flor cada día para garantizar transparencia, con vocación de servicio. Quiere que vuelvas.

Jaime Landecho es el responsable de este taller cuyo centro de trabajo son las reparaciones diarias, pero cuya alma son las restauraciones de motocicletas clásicas. “Son joyas. Te hago la instalación de una Vespa entera o si no, no la hago. Construyo, desmonto la instalación eléctrica, el cableado, hasta el último tornillo. Tal vez no sea lo más barato del mundo, pero tu moto sale de aquí nueva”, nos explica contundente y orgulloso. La reconstrucción de clásicas llena huecos del día a día en un taller bien ubicado, de 180 metros cuadrados, que maneja piezas casi de coleccionista.

Puede presumir de que desde sus inicios han logrado estar bien posicionados en Valencia. Son bien valorados gracias al importante trabajo de su taller, su primer taller. “En Valencia el boca a boca funciona mucho. Soy honrado, reconozco mis fallos, trabajo bien, subsano errores, si no podemos garantizar una diagnosis del todo, llevamos tu moto a concesionario y luego se la entrego al cliente”.

Empezaron con muy buen pie. “A los seis meses ya nos manteníamos. Al año, crecimiento. Nuestro crecimiento acumulado es de un 20- 25% anual. Hemos logrado capear muy bien el coronavirus. Estuvimos dos meses con la facturación a cero, pero permanecimos dando servicio a empresas de reparto. Muchos talleres de amigos nuestros han estado cerrados”.

Nos explica este mecánico vocacional que el tráfico rodado está muy asfixiado en Valencia, y muchas personas están rescatando motos para desplazarse, que llevaban paradas de 8 a 10 años. “Cada día nos entran dos o tres de esa tesitura. Baterías a tope, aceite, cambio de filtro. Batería y limpieza de carburadores por ultra sonidos han sido los productos estrella de 2020”.

“Boris lleva con nosotros dos años. Él entró en prácticas. Funcionó muy bien, me lo que quedé y ya está fijo en la empresa. Tenemos a otro trabajador en prácticas. Me gusta tener aprendices. Dos que tuve ya tienen su propio taller”. Forma parte de la filosofía de este taller valenciano. Perpetuar el oficio.

¿Cuántas motos salen de Landecho Motos cada semana? “Solamente el viernes pasado reparamos diecinueve. Unas treinta o treinta y cinco motos son reparadas a la semana. Depende del día, porque a veces tienes trabajos largos y en dos motos se te va toda la jornada. Y luego es posible que seis revisiones, en una mañana, te las quites en tres horas”. Su organización funciona así: “Por la mañana, revisión y trabajo rápido, y luego ya dedicamos el resto de tiempo a lo que es reparación y mantenimiento. Tenemos unos 800 o 900 clientes anuales”. También compradores, pues son agentes de Yamaha, Kawasaki, BMW y de Piaggio. Por las manos de los mecánicos de Landecho Motos han pasado ejemplares de todo tipo. Una curiosa anécdota: “En una ocasión, vinieron del ejército, del Museo Histórico Militar, con una Montesa Enduro 360 del ejército para restaurarla, desde Castellón. En moto clásica, es muy típico que solo quieras que un taller te la toque. Es un objeto valioso”.

La filosofía de Landecho es la del taller abierto: “Nuestro negocio está siempre abierto. Nada de poner una puerta. Aquí el cliente entra, diagnosticamos delante de él lo que tiene su moto. Le explicamos y luego trabajamos con ella delante de él. O bien se lo explicamos y la trabajamos al día siguiente”. Entregan en plazos de 24 a 48 horas si no hay problema de obtención de piezas, “y eso el cliente lo ve. Pasan dos cosas: el que no tienen ni idea de motos se queda más tranquilo”. El taller garantiza un trato humano y de transparencia.

“En cinco años veo quizá un par de puestos más de trabajo cubiertos, como mucho. Y más trabajo de reparación. Si damos más puestos de trabajo tendrán que entrar menos clásicas. Hay motos que cuyas piezas pueden tardar meses en llegar”. No obstante, el 60-70% de sus clientes es gente de paso. “Pero son usuarios que lo mismo usan una Vespa del año 90 que una X MAX del año pasado. Han notado un importante ascenso en la preferencia por las clásicas: “Se están poniendo mucho de moda”.

Sea como sea, en Landecho Motos esperan a sus clientes con la puerta de casa abierta de par en par, con todo a la vista. Es el mejor modo de mostrar su valioso trabajo diario.

Puedes acceder a este reportaje en nuestro número de MotoTaller 293.

También te puede interesar: