Aranda Racing: Una familia mecánica

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Con 14 años, Lluís Paz Aranda ya toqueteaba la Puig Cobra 74 que le había regalado su madre por 72.000 pesetas. La pasión de este profesional de la mecánica por las motos fue innata y muy precoz. Sin ninguna duda en su corazón, Lluís sabía a lo que se quería dedicar en su vida. Después de una primera y corta etapa en un taller de coches, empezó a trabajar en distintos talleres de moto. Sus ganas de aprender y un poco de suerte, le abrieron las puertas a trabajar en el equipo JJ. Cobas. Tal como nos cuenta, “No olvidaré nunca el día que entré en las oficinas de JJ con los camiones pintados en los colores de Marlboro y Corona de los pilotos Crivillé y Martínez “Aspar”. Allí pude conocer a mecánicos de prestigio como Ramón Forcada, Ramón Aurín o Jordi Prades”. Lluís estuvo unos años más hasta que cerró la empresa, momento en el que se planteó abrir su propio taller.  

Curiosamente, el nombre inicial del taller no fue Aranda Racing sino Neumáticos Aranda debido a que Lluis no pudo conseguir inicialmente una licencia de taller mecánico. Evidentemente, nuestro protagonista instalaba neumáticos a todo tipo de motocicleta, pero también efectuaba reparaciones mecánicas. El negocio empezaba con buen pie con una inauguración por todo lo alto. Tal como afirma Lluis, “Los inicios fueron lentos, creciendo poco a poco hasta crear una buena base de clientes en la zona”. Incluso en esa época, Lluis siguió vinculado a la competición participando como mecánico en 2005 en el Campeonato Catalunya de escúter y ganando en 2008 el Campeonato de España de Supermotard.

Cuando visitamos Aranda Racing, justo se acababan de mudar a este céntrico y espacioso local ubicado también en el corazón de Terrassa. De hecho, aún faltaba por instalar el banco de potencia. En este taller de mecánica se acometen todo tipo de reparaciones desde mantenimientos hasta operaciones mucho más complejas. Como nos podemos imaginar, lo que más les gusta tocar tanto a Lluís como a Marc, su hijo y segundo mecánico, son las motos grandes. Gracias a la larga experiencia del dúo, este un taller perfecto para realizar una buena puesta a punto, instalar accesorios de todo tipo o para reprogramar la centralita. Además, con su banco de potencia, Aranda Racing podrá comprobar el impacto de las modificaciones realizadas. Asimismo, el taller catalán dispone de un torno con el que poder fabricar o modificar pequeños componentes y adaptarlos a las necesidades de la moto y el cliente. 

Lluís reconoce como un altísimo porcentaje de las motos que entran por su puerta son escúteres, el medio de transporte predominante en la ciudad y el que trae volumen de trabajo al taller. Los planes de futuro de Aranda Racing pasan por aprovechar el espacio frontal del local para realizar venta de motocicletas de ocasión. Este taller familiar tiene el porvenir asegurado gracias a un Marc que, pese a su corta edad, ya acumula muchos años de experiencia al lado de un gran maestro.



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