“Haciendo encaje de bolillos” laEdito de MotoTaller 297

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Que la pandemia está causando estragos a nivel social y económico está más que demostrado. Lo que seguramente nos cuesta más de entender, máxime cuando a nivel sanitario parece que las cifras de la enfermedad en nuestro país se estabilizan e incluso van a la baja, es que aún estamos apenas a medio camino de superar esta aparatosa crisis. Y eso sin tener en cuenta el drama sin precedentes que están viviendo países como Brasil, Sudáfrica o la India, con variedades propias del virus que están devastando la población a unos niveles impensables incluso cuando ya habíamos entendido que las cosas, con la COVID-19, siempre podían ir a peor por increíble que pudiera parecer. Llueve sobre mojado.

Pues bien, la comprometida situación pandémica mundial está mostrando una cara que poco podíamos calcular. Según una carta que Eric de Seynes, Presidente y CEO de Yamaha Motor Europa ha hecho llegar a los concesionarios de la marca de todo el continente, una nueva problemática está enviando al traste las buenas previsiones que los primeros meses de 2021 habían hecho dibujar en las hojas de cálculo de toda la industria de la moto. La demanda estaba recuperándose a buen ritmo, las sensaciones del mercado eran buenas y la implicación y esfuerzo de la red de distribución estaba acelerando la demanda de productos y la circulación de éstos.

“No dejas de rodar porque envejeces. Envejeces porque dejas de rodar”

Como decíamos, la pandemia se ha encargado de hacer obstinada la realidad y tirar por los suelos las esperanzadas previsiones de Yamaha y, consecuentemente, de toda su red. A causa de la flaqueza en las cadenas de producción de componentes y muy especialmente en lo que se refiere a la escasez de semiconductores (chips electrónicos) por la alta demanda registrada por todo el sector mundial de las telecomunicaciones —se estudiará para la historia, sin duda, cómo el mercado mundial de criptomonedas ha hecho dispararse el consumo eléctrico de los servidores informáticos y la compra masiva de tarjetas de memoria de vídeo para la minería de estas monedas virtuales—, los fabricantes de componentes para la industria de la moto están viviendo su particular travesía del desierto sin poder cumplir pedidos y frenando las ventas en el concesionario.

En un entorno tan cambiante como el actual, el caso de Yamaha no es ni de lejos único; de hecho, esta circunstancia está afectando, nos consta, a muchas marcas con dependencia del mercado asiático. Con la crisis productiva de los fabricantes de motos en primera plana, nos faltaba solo el encallamiento del Ever Green durante una semana, lo cual provocó una cola de más de 400 barcos que esperaban para cruzar el Canal de Suez, con lo que muchos importadores de motos y de sus piezas (y por supuesto, de muchos otros sectores económicos) se vieran envueltos en un episodio absolutamente rocambolesco que rompió sus cadenas de suministro.
Suerte que por fin llega la primavera…

¡Gas y V’s!



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