“Aprietan tanto que casi ahogan” laEdito de MotoTaller nº295

Comentarios
1

Cuántos de nosotros, por no decir todos, hemos tenido el sueño de vivir libres de toda carga en una sociedad ideal y dedicarnos simplemente a rodar con nuestras motos sin ataduras, sin tener que trabajar para poder pagar los depósitos de gasolina o los neumáticos, sin tener que ser abogados, ingenieros, médicos, mecánicos, recambistas o periodistas quemando nuestra vida para poder tener algunos momentos de asueto y diversión que siempre se nos quedan demasiado cortos para llamarles felicidad…

Para bien o para mal, vivir en sociedad significa tomar responsabilidades (es decir, en resumen, pagar) para poder participar de esos beneficios del llamado estado del bienestar que desgraciadamente cada día son más caros y coartan cada vez más nuestras libertades. Tan metidos en esta pérfida rueda que todo lo centrifuga que quemamos nuestras cejas buscando el modo de seguir pagando, sin detenernos a encontrar de nuevo dónde está el centro de nuestras vidas… Cada vez, con anteojeras más grandes. La perspectiva es alienante y da ganas de pegarle una buena coz en el trasero a todo y retirarnos a la montaña a vivir en una ermita comiendo lo que cultivamos, en especial viendo cómo los que se llaman servidores públicos se sirven primero a ellos mismos exprimiendo a fondo sus prebendas y después, con las migajas, ya si acaso se preocupan de quienes les votan… o ni eso.

“Puedes confiar en un motero, porque dice
lo que piensa y hace lo que siente.”

Toda esta reflexión quiere llevar a nuestro querido lector al borde de un abismo, en el mismo al que la coyuntura pandémica actual y la enfermedad de nuestros (des)gobiernos por aumentar cada año la presión impositiva sobre las sociedades mercantiles nos está empujando a muchas pequeñas y medianas empresas. La última gran noticia es que las cotizaciones mensuales de los autónomos en el RETA —que ya parece que te esté “retando” a sobrevivir con lo que te van a sangrar— van a volver a subir, y no precisamente poco, a finales de este 2021 con el incierto objetivo de… ¿dar mejores servicios a los autónomos? ¡No! Solo el de sacar más dinero de los que más trabajan y menos viven, que en el caso de la industria de la moto y muy especialmente en la posventa, un sector plagado de microempresas en las que el técnico es el recepcionista, el administrativo y el que barre el suelo, es la immensa mayoría.

Parece que nadie se preocupa demasiado de la viabilidad y la sostenibilidad en el tiempo de las empresas y los autónomos que están a su frente en un gran número de casos. Acuciados por los pagos constantes y en frentes tan diversos como el fisco, los suministros (luz y agua no paran de subir), las ordenanzas municipales o los servicios, solo faltaba el bicho y el recorte en el cash flow que ha traído consigo para acabar de rematar la faena.

Vemos como demasiados negocios están echando el cierre por falta de clientela o por falta de liquidez… Un precio que quizás ya no podremos pagar. Y la sensatez de la red pública, ¿pa cuándo?

¡Gas y V’s!



También te puede interesar: