“Esperando el milagro italiano” laEdito de MotoTaller nº303

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Como cada año por estas fechas, el sector en pleno de la moto espera con ansia la llegada de una cita imprescindible, de esas que justifican por sí mismas la agenda de casi todo un año. Sí, señoras, señores y señoris, ¡por fin vuelve la moto a la milanesa, por fin vuelve EICMA!

Cuando leas estas líneas, amado y respetado lector, estaremos ya acarreando un montón de kilómetros en las suelas de nuestros zapatos visitando los 6 pabellones que la feria internacional de la moto de Italia llenará este año en su edición seguramente más incierta de su historia. Lo cierto es que hasta que no lo veamos con nuestros ojos, todo es incierto con respecto a esta feria y su vuelta a las andadas tras la pandemia global. ¿Se batirá de nuevo récord de público, esos más de 600.000 visitantes que aclama la organización? Pero… y esos pasillos repletos, esos codazos, esas muchedumbres, ese intercambio de efluvios inevitable cuando se agolpan miles de aficionados… ¿en qué quedarán este año con la Covid y sus efectos volviendo a escalar los ránkings en toda Europa? ¿Resistirá la prueba? ¿Habrá chicas, chicos o chiques? Y la industria de la moto, ¿sabrá aprovechar la oportunidad que siempre representa un encuentro de estas características? ¿Cuántas novedades reales veremos? ¿Volverá el “pasilling”? Y las empresas que han decidido no exponer poniendo la pandemia como motivo (léase excusa), ¿se lo mirarán de lejos o rabiarán por no estar? Estamos deseando de corazón saciar toda nuestra ansia de saber… Falta muy poco para sacar todo eso en claro, y seguramente alguna sorpresa más difícil de predecir.

El piloto que dice que nunca sintió miedo es un verdadero idiota

John Surtees

En Milán van a quedar muchos huecos por llenar, porque hay un porcentaje importante de expositores que han declinado participar en EICMA. No nos alegra por ellos (estamos seguros que lo echarán en falta, de uno u otro modo), y desde luego nos alegra —¡y mucho!— que tantos otros hayan apostado por estar, un gesto que hay que poner en valor y leerlo, por qué no, en clave de oportunidad. Porque invertir en los tiempos que corren para ser visibles en un punto de encuentro como éste, a pesar de todos los pesares, tiene algo de épico pero sobre todo de avispado: los que van a estar lucirán más porque habrá menos a los que prestar atención.

Y con todo este trasfondo de escasez, de infierno logístico, de crisis climática, de reconversión del transporte, de juegos de calamares, de nuevos paradigmas de la comunicación y la interacción hombre-máquina, aquí también podemos estar contentos porque ya hay fechas confirmadas para que vuelva a levantar el telón Vive la Moto, en abril de 2022. Y también Motorama Madrid ha confirmado que sigue adelante con su próxima edición, aunque ahora será en febrero. Señal que el sector se despereza y que hay voluntad y ganas de remar en común para que desencallemos el barco en el que navegamos. El milagro será italiano pero en cada rincón del mundo habrá que ponerle el acento propio.

¡Gas y V’s!



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