“Empieza el letargo más largo” – laEdito de MotoTaller nº291

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Frío, bienvenido seas. Aunque tímido, ya has asomado tus bigotes por debajo de la puerta, como advirtiéndonos de que empieza la época del año en que menos vamos a sacar a pasear a nuestra moto. Cierto que, tras unos primeros amagos tempranos, aún nos estás dando algunos días de tregua para que nos confiemos, pero los que ya tenemos larga experiencia en las dos ruedas sabemos que no falta mucho para guardar las largas rutas para cuando la primavera vuelva a nuestros cielos y nuestros árboles.

Cuando llegas, viento del norte, salir en moto se convierte en una odisea, una lucha contra elementos crueles que muchas veces pone en riesgo nuestra entereza, por empedernidos moteros que seamos. La Naturaleza, sin embargo, te necesita para seguir su camino de evolución y permitir que con la llegada de los calores se abran de nuevo sus pétalos. Pero hay que reconocerlo, agradable del todo no es para los que vamos sobre dos ruedas motorizadas, por más bien equipados que vayamos.

Este año, además, frío, nos traes un letargo motorístico especialmente crudo, por culpa del bicho ese que nos trae locos como especie y que nos tiene invadidos los telediarios y los hospitales. Si como parece, contigo por las calles ese pequeño retal de proteína vírica que nos revuelve el sistema inmunitario y nos ahoga (literalmente en muchos casos), frío, gracias a tu llegada masiva vamos a pasar un invierno bastante feo: sin salir en moto ni casi salir de casa para evitar que nuestro sistema sanitario se ponga patas arriba.

“Muchos tienen miedo de conducir una moto. Yo tengo miedo de no conducirla.”

Y después está el debate en boca de todos: ¿y la economía qué? Pues… ahí es donde muchas empresas y las personas que están tras de ellas contraen el virus de la duda razonable: ¿moriremos enfermos o de hambre? Parece que el control de la pandemia por parte de la sanidad está algo más garantizado ahora que en el primer confinamiento de primavera gracias precisamente a la experiencia ganada en la primera batalla colectiva librada contra el gérmen, pero aún así la volubilidad de las cifras de contagios y hospitalizados nos tiene montados en un tiovivo de restricciones que se ponen y se quitan que, querido frío, nos tiene más despistados que tus inconsistentes andares y venires.

Con esta montaña rusa es imposible saber con certeza cuándo será el momento certero de la recuperación de algo parecido a la estabilidad (de la normalidad, ni hablemos), y mientras tanto hay que mirar la cuenta de resultados semana a semana, y con el dedo al aire decidir qué se puede hacer y qué no. El dinero es miedoso por definición y tanto Guadiana económico lo ahuyenta. Era cuestión de tiempo que los colectivos más afectados por las restricciones salieran a protestar.

Se acerca un largo letargo de la moto, que nos va a poner en stand-by como hacemos con los televisores al darle al botón rojo del mando. Frío, será mejor que nos pilles fuertes y bien desayunados.

¡Gas y V’s!



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