Dunlop Trailmax Meridian: “¡Sorpresa, sorpresa!”

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Digámoslo con franqueza: hoy en día, cualquier marca digamos “consolidada” de neumáticos ofrece productos de alta calidad, y decantarse por uno u otro se basa más en cuestiones de marketing que el rendimiento propiamente dicho…

Luego está la cuestión psicológica: es fácil que cualquier motorista del montón, como por ejemplo el que os escribe, achaque cualquier “latigazo” imprevisto a aquella goma que puso a regañadientes porque le regalaban una gorrita y una braga de cuello, es más fácil decir eso que admitir la escasa pericia del pilotaje o sencillamente reconocer que en aquel remiendo de alquitrán habría patinado cualquier rueda del mundo mundial.

El Trailmax Meridian juega en la liga de los “casi asfálticos”, superventas del segmento trail que los fabricantes suelen montar de origen.

De todo lo explicado hasta ahora, que no se den por aludidos aquellos buscadores del límite dinámico (espero que dentro de un circuito), pilotos que tienen calibrada la sensibilidad de su máquina hasta medio milímetro antes del arrastrón, y por lo tanto valoran enormemente el plus prestacional de cualquier neumático, por nimio que éste sea.

Pero volvamos a esa dimensión donde habitamos el 80% del colectivo motorista, esto es el recreacional que juega a conservar su pellejo pilotando muy por debajo de las capacidades de su moto. Yo estoy ahí, y por tanto lo que pueda escribir en relación a este neumático tiene la honestidad del usuario medio que no está patrocinado por la marca en cuestión.

Dunlop es una marca de prestigio que lleva ahí literalmente desde la primera rueda recauchutada que vio el mundo, no en vano el inventor del neumático fue John Boyd Dunlop. Sin embargo, atesorar semejante privilegio no la pone por delante de una competencia que aprieta fuerte para conseguir su cuota de mercado. Con ese escepticismo monté los Dunlop Trailmax Meridian, evolución de los Trailsmart MAX, que mejoraban agarre y durabilidad, las dos piedras de toque de cualquier neumático.

El que os escribe se confiesa “marquista” con los neumáticos: si determinada marca o modelo me va bien, declino experimentar con cosas nuevas.

El Trailmax Meridian juega en la liga de los “casi asfálticos” Bridgestone Battlax, Continental Contitrail Attack3 y Metzeler Tourance Next entre otros, superventas del segmento trail que los fabricantes suelen montar de origen. En semejante campo de batalla, parten con un precio ligeramente más bajo que su competencia (campañas feroces de descuentos aparte). Eso está bien, pero el precio no lo es todo, veamos las prestaciones…

El que os escribe se confiesa “marquista” con los neumáticos: si determinada marca o modelo me va bien, declino experimentar con cosas nuevas, ya sabéis, aquella cuestión psicológica que comentaba al principio… Nunca en mi vida había montado unos Dunlop, así que tracé las primeras curvas con pies de plomo y máximo recelo. Con el paso de los kilómetros me fui relajando, y acabé calcando mi ritmo habitual sin ningún tipo de sobresalto, independientemente que el asfalto estuviera seco o mojado.

Por supuesto, también hubo caminos polvorientos, entorno en el que los Trailmax Meridian estuvieron tan a la altura como cualquier otro modelo de la categoría, sencillamente porque hacer caminos con una moto de 200 kilos largos equipada con un neumático sin taco solo admite un tipo de conducción: al tran-tran y sin buscar trialeras que conviertan cualquier camino a la ermita en tu Vietnam personal.

Maravillado por el agarre, faltaba comprobar la durabilidad… Hasta montar los Dunlop, este cronista se daba con un canto en los dientes si hacía durar los neumáticos 14.000 kilómetros, esta goma llegó a los 15.000 a pleno rendimiento, con el trasero algo cuadrado pero con la sensación de ser algo más “apurable”, pero lo más insólito estaba en el neumático delantero: que me aspen si a aquella goma no le quedaba media vida, extremo ratificado por el profesional independiente que me la desmontó para su sustitución.

Resumiendo, recomiendo los Trailmax Meridian sin vacilaciones: este presunto “segundón” en las estanterías de los talleres es un dignísimo candidato a hacer su trabajo de manera efectiva y duradera, el mejor piropo que se le puede dedicar a un neumático.

Un artículo de Manel Kaizen
@manelkaizen
hoysalgoenmoto.blogspot.com



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