Domina tu maxitrail en offroad con Bassella Experience

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Justo antes de empezar el verano, pudimos asistir a una nueva edición del curso de conducción trail organizado por Bassella Experiences. No se nos ocurre una mejor manera para conseguir sacar todo el partido a un tipo de motocicleta que ha ganado tantos adeptos a lo largo de los últimos años. Muchos usuarios se sorprenderían al ver como la gran mayoría de modelos del segmento son capaces de superar complicados obstáculos y empinadas pendientes que, a pie, apenas podríamos subir.

Para la realización del curso, pudimos disfrutar de las bondades y la ligereza de una de las trails más accesibles y competentes del mercado, es decir, una KTM 390 Adventure. Este modelo es una excelente elección para el que tenga que un bajo o nulo nivel fuera del asfalto (como fue en mi caso). Su maniobrabilidad, suficiente potencia y toda la tecnología de KTM la convierten en una de las trails medias más interesantes y efectivas del mercado.

En esta ocasión, el curso organizado por Bassella Experiences empezó con una espectacular ruta desde Barcelona hasta Bassella en la que no se pisó ni una sola autovía. A lo largo de esta primera jornada, pudimos recorrer algunas de las carreteras más bonitas que atraviesan Catalunya. Eso sí, en algunos tramos al salir de Barcelona había tantos ciclistas, muchos de ellos circulando en paralelo, que se hacía difícil disfrutar sobre la moto.

A lo largo del recorrido, pudimos recrearnos en la enorme belleza que nos regalaron las Serres d’Óden en Port del Compte y sus infinitas y verdes montañas. También realizamos la pertinente foto de familia en lo alto de Tiurana con vistas a una impresionante estampa de postal regentada por el embalse de Rialb. Uno de los puntos más curiosos de toda la ruta fue cuando pasamos por un túnel escondido por donde pasa la archiconocida prueba de offroad Bassella Race. Después de disfrutar como niños encima la moto, llegamos a la bella localidad de Bassella para descansar y preparase para el curso offroad.

Por suerte para nosotros, fuimos pocos los que nos apuntamos a este curso por lo que tuvimos toda la atención de nuestro instructor. Cabe destacar como este era un curso para iniciarse en el offroad. El primer ejercicio de todos consistió en realizar un pequeño recorrido por los alrededores de las instalaciones de Bassella Experiences, es decir, una suerte de prueba de nivel. Esta práctica tenía el objetivo de tener una idea del nivel actual y de cómo el curso mejoraría, en gran medida, nuestro pilotaje.

Una vez acabada esta primera prueba, se realizó una pequeña clase teórica. Se nos explicaron las nociones básicas del comportamiento de la moto en tierra, cual es la posición adecuada del cuerpo y como colocarlo al realizar giros. A partir de ahí, empezamos a realizar diversos ejercicios en su circuito de obstáculos. Con cada ejercicio se practica un movimiento distinto y la dificultad empezaba a crecer. Las primeras lecciones aprendidas consistieron en conseguir un buen juego con el embrague para poder dosificar el gas en situaciones de terreno muy irregular y nunca usar el manillar como apoyo, es decir, se deben compensar las inercias con la espalda.

Los virajes en tierra funcionan de manera opuesta al asfalto. En el curso se destacó como lo más importante al realizar giros en superficies deslizantes es la de mantener el centro de gravedad en el centro de la moto. Es por ello que el cuerpo se debe descolgar en el sentido opuesto a la curva. Es muy gratificante comprobar como con la repetición del ejercicio se va adquiriendo más confianza, se consigue un paso por curva más rápido y la trasera empieza a deslizar suavemente a la salida.

La última gran lección de este curso de iniciación consistió en el control de la velocidad de la moto al afrontar grandes desniveles. Mediante la repetición de un mismo ejercicio, los participantes tuvimos que descender lo más lento posible para encontrar el límite de adherencia de nuestras gomas. Después de comprobar la sorprendente capacidad de agarre, se siente una mayor confianza y capacidad de control. Al finalizar el curso, realizamos una ruta en la que poder poner en práctica todo lo aprendido. Las diferencias con aquella primera vuelta no podían ser más notables. Pasamos de sufrir encima de la moto a disfrutar con pequeñas y empinadas pistas repletas de piedras sueltas. ¿Qué más se puede pedir?



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