Rodibook 2020, por Manel Kaizen

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Manel Kaizen, uno de nuestros riders y colaboradores top, nos deja la crónica de la edición 2020 de la Rodibook, celebrada la semana pasada:

Nadie debería atreverse a organizar un evento motociclista sin tener un proyecto sólido que lo apuntale: quien falle en ese aspecto, el primer año le irá como le irá… y al siguiente se comerá con patatas todas las entradas: “si me engañas una vez es culpa tuya, y si lo haces dos veces, es culpa mía”.

Detrás de las concentraciones que nunca fallan hay gente muy seria, y la Rodibook no es una excepción: acaba de cerrar su novena edición, no faltando a su cita ni siquiera en el peor año que ha vivido nuestra generación.

Rodibook es un evento no competitivo que propone tres rutas por los Pirineos (asfalto larga, asfalto corta y “off-road”), el recorrido es secreto hasta 24 horas antes de la salida y la orientación es a la antigua usanza, esto es con un “roadbook” donde se enrolla el rutómetro de papel. Vielha, en el pirenaico valle de Arán, es la localidad que acoge el evento, convirtiéndose durante aquel fin de semana en una pequeña “capital de las motos” para sorpresa de visitantes desprevenidos.

En la edición 2020, las medidas anti-COVID fueron todo un reto para la organización, ya que había más de setecientos motoristas inscritos (500 y pico por asfalto y 200 por lo marrón), y era necesario garantizar distancia interpersonal e higiene, aspectos plenamente conseguidos en el hospitality, con generosos aparcamientos para cada moto y un método de entrega del welcome pack tan ágil como seguro. El COVID acabó con los abrazos entre amigos reencontrados, pero también anuló el “brífing” previo y la cena multitudinaria del sábado; eso sí, cada participante tuvo su mochila de viandas para no pasar hambre durante las muchas horas de moto que se avecinaban, así como una baliza GPS para monitorizar su posición en todo momento.

El que os escribe se apuntó a la ruta “off” -es el segundo año que se ofrece esta opción-, y además iniciándome en la orientación con el “Roadbook” clásico (pasé de los mapas al GPS sin transición); añadiendo que la ruta exigía un nivel de pilotaje exigente, me sobraban tribulaciones para gestionar aquel circo. El recorrido fue soberbio, con el privilegio de transitar por caminos habitualmente cerrados del parque nacional de Aigüestortes. Nos acompañaba el piloto de raids Joan Pedrero, que pilotaba una Honda Africa Twin con una maestría inalcanzable para la mayoría de los mortales.

El motoviajero Toni Trotacaminos y su mujer Toñi hicieron la ruta por asfalto a lomos de su infatigable “Babieca” (una Suzuki VStrom 650 con 376.000 kilómetros); es su cuarta Rodibook, y por lo tanto una opinión experta a tener muy en cuenta:

“El recorrido asfáltico fue básicamente por la provincia de Huesca, concretamente las comarcas de Ribagorza, Sobrarbe, Alto Gállego y Jacetania. El paisaje fue muy variado, llanuras, montañas, bosques y monumentos como el monasterio de San Juan de la Peña. La mayor parte de la ruta fue por carreteras secundarias, que en Huesca quiere decir gravilla y baches por doquier: muy auténtico, pero fue agotador pilotar en aquellas condiciones”.

Finalizada la ruta, los voluntarios (a los que por cierto hay que dar un sonoro aplauso por su implicación) recogieron los localizadores vía satélite, y tras entregarnos el tradicional diploma que certifica la consecución de nuestro reto, dimos por acabada nuestra participación en el evento.

El año que viene, la Rodibook celebrará su décimo aniversario y prometen organizar una edición a la altura de la efeméride, pero por muchos fuegos artificiales que compren, este cronista recordará la edición 2020, celebrada cuando todos apostaban por su anulación, consiguiendo así que la vida fuera un poco más “normal” para los que allí estuvimos.

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