Viajando con arte con la MV Agusta Turismo Veloce Rosso

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Siempre es especial hablar de una marca tan diferente, exclusiva y emocionante como es MV Agusta. Todas sus creaciones se caracterizan por erogar un diseño atractivo inconfundiblemente italiano que excita desde lo más hondo. Esta Turismo Veloce, la “trail” del catálogo, no es una excepción. Francamente, nos parece una de las sport touring más bonitas del mercado.

Tuvimos la enorme suerte de poder llevarnos esta escultural motocicleta de vacaciones de verano. Tras más de 4.000 km sobre ella, hemos podido conocer todas sus cualidades y también algunos de sus principales defectos. Lo primero que hay que aclarar es que no estamos ante una Turismo Veloce “normal” sino que esta trail asfáltica pertenece a la novedosa gama Rosso de MV Agusta que también incluye la Dragster 800 y la Brutale 800 y que se configura como un peldaño transversal de acceso al mundo de diseño y prestaciones apasionantes del fabricante de Schiranna.

Color Rosso
MV Agusta es sinónimo de exclusividad y exuberancia, pero también los es de unos precios al alcance de muy pocos y de una fiabilidad distraída, en especial en los modelos de más de 5 años. Con la llegada de la gama Rosso, la marca italiana pretende abrirse a un nuevo perfil de clientes con unos precios de acceso mucho más contenidos. Si bien es cierto que el equipamiento y la parte ciclo es más sencilla que el que encontraríamos en una Lusso, esta Turismo Veloce Rosso cuenta con un equipamiento muy similar al de la mayoría de sus rivales, las cuales no pueden ni de lejos rivalizar con ella en estética y diseño. La diferencia de precio es muy notable con una rebaja cercana a los 5.000 € respecto a la versión superior.

Debemos reconocer que el diseño y la emoción que transmite, tal como sugiere el eslogan “Motorcycle Art” que acompaña a los carteles publicitarios de la marca de Varese, nos tiene completamente subyugados. Estéticamente, esta sport touring es arrebatadora. Todos los modelos de la gama Rosso vienen pintados en “rosso” (¡cómo no!), el rojo que representa a la perfección el espíritu pasional de la Meccanica Verghera Agusta. Esta Turismo Veloce está repleta de bellos detalles que ensalzan una silueta estilizada y agresiva. Su frontal incorpora la icónica óptica de la marca en una deportiva con forma de trail que no esconde su predilección y práctica unicidad por el asfalto.

Cada vez que pasas cerca de la Turismo Veloce es imposible no quedarse totalmente embelesado con esa triple salida de escape que, por cierto, emite un sonido inconfundible, desvencijado y cacharroso al ralentí, pero absolutamente desgarrador, punzante, obsceno, casi lisérgico cuando se lleva por encima de las 4 o 5.000 rpm. Ese sonido, el del “trepistoni” a todo dar, puede cegarte los sentidos fácilmente, porque transporta a la época dorada de MV Agusta, cuando Tamburini diseñó la F4, o más aún, las carreras que ganó Giacomo Agostini a los mandos de la 500 Tripe, una codiciada belleza ganadora de un mundial de motociclismo en los años 70.

Otro destacable elemento de diseño es el pequeño puente que se crea encima del asiento del pasajero… que está vacío por debajo. Pura audacia. La Turismo Veloce es bella se mire por donde se mire y pese a ser algo menos espectacular que sus hermanas Lusso o RC, esta versión luce unas líneas más elegantes y minimalistas que igualmente enamoran. No puede negar ser italiana.

La joya de la corona
La auténtica joya que incorpora la Turismo Veloce y el principal causante de la sonrisa de nuestra cara es su brutal tricilíndrico de 798 cc. Parece que este enérgico propulsor rinda más de los 110 CV declarados en la ficha técnica. Esta deportiva italiana disfrazada de moto lógica anda muchísimo y permite realizar aceleraciones fulminantes. Si se conduce con la muñeca caliente, resulta muy fácil levantar el tren delantero gracias al contundente par que se siente en buena parte del rango de revoluciones. Con esta prueba de larga duración con la MV, pudimos constatar no obstante un sorprendentemente buen consumo de combustible. Realizando una conducción bastante alegre y con la moto cargada, conseguimos valores de entre 7 y 8 litros a los 100, unas cifras más que razonables.

Acompañando al poderoso propulsor, nos topamos con un siempre práctico cambio semiautomático para subir y bajar marcha que aporta presteza y comodidad al afrontar tramos revirados, y comodidad, para qué negarlo, en ciudad. La MV Agusta cuenta con hasta ocho niveles de intrusión del control de tracción para ayudar a regular la potencia del motor. Sin embargo, el excelente grip que ofrece hizo que solo nos saltara en un par de ocasiones. Además, cuando la climatología empeora la Turismo Veloce ofrece los tradicionales cuatro modos de conducción: Sport, Race, Rain y Custom.

Espíritu rutero
Su parte ciclo se compone por una horquilla invertida delantera firmada por Marzocchi, ajustable en compresión y rebote, y un amortiguador configurable en precarga de Sachs. Debemos confesar que estos componentes no nos han convencido o, en el mejor de los casos, nos ha decepcionado profundamente su blanda puesta a punto. MV Agusta se relaciona con deportividad y quien se la compra, quiere una moto deportiva, es decir, firme de suspensiones y que ofrezca un tacto sin flaneos.

Le hicimos más de 4.000 km en todo tipo de carreteras y no conseguimos sentirnos completamente cómodos sobre ella. Incluso configurando los ajustes al tope de precarga, detrás, y compresión y rebote, delante, la moto seguía siendo blanda. Sobre todo, detrás. Sin este tacto firme de suspensiones, no pudimos llegar a entrar con confianza en los virajes. Echamos en falta unos cuantos puntos de regulación de dureza o las suspensiones electrónicas que equipa la Lusso. En cualquier caso, desde la marca nos aseguraron que esta problemática se puede solventar realizando una puesta a punto específica en el concesionario, pero eso no nos parece una solución tolerable para una moto que aspira tan alto.

Esta moto ha sido diseñada para aportar confort en largos desplazamientos y después de muchos kilómetros encima de ella, podemos afirmar que consigue su objetivo. La ergonomía está muy bien conseguida y ofrece una posición ligeramente deportiva y muy cómoda. Además, la Turismo Veloce equipa una práctica pantalla regulable en altura que ayuda a soportar el viento en largas travesías. La trail italiana incorpora una generosa pantalla TFT con un sistema de manejo mucho más intuitivo y claro que el de sus antecesoras. Un muy buen salto hacia delante, que pierde algo de legibilidad por una tipografía demasiado cursiva, pero que no impide saberlo todo. Como nota negativa diremos que pudimos percibir algunos injustificables crujidos de plásticos en la pantalla, algo impropio de una moto tan premium, y que nos recuerda que por algo los compradores de MV Agusta han sido considerados siempre “sufridores con gusto”. Por el contrario, las maletas laterales, opcionales en esta versión, nos sorprendieron con su gran capacidad, suficiente para albergar un casco integral en cada una de ellas o, por supuesto, irse de vacaciones por media España durante dos semanas…

Proceso de expansión
MV Agusta, tras la compra por parte del magnate ruso Timor Sardarov hace tres años y su toma del mando de la marca fundada por Giovanni Agusta, está metida de lleno en una transformación estructural con la que intenta llegar a muchos más moteros, reconvirtiendo su gama y ampliándola, pero sobre todo ampliando las bases de la compañía para convertirse en una marca global. En este sentido, firmaron un acuerdo con el grupo chino Loncin para la fabricación de nuevos modelos de entre 300 y 500 cc y que pronto deben ver la luz. Esta estrategia casa a la perfección con la nueva gama Rosso, es decir, facilitar el acceso a una marca que solo los clientes acaudalados se atrevían a comprar y que dada su extremada delicadeza mecánica y de acabados requería disponer de una o más motos adicionales para asegurar la movilidad.

La nueva Turismo Veloce Rosso y sus 14.490 € son el mejor ejemplo de todo este cambio y de las ganas de popularizar y modernizar la marca y agradar a más y más pilotos que quizás nunca habían pensado que podían poseer una obra de arte hecha moto a orillas del Lago di Varese. La trail asfáltica italiana sigue siendo una moto más costosa que sus principales rivales, pero ahora por muy poca diferencia, de manera que entra en la partida. Y lo poético es que ese decalaje puede llenarse fácilmente con el arte y la pasión que rezuma de todos y cada uno de sus rincones.

MV Agusta Turismo Veloce Rosso

MOT: Tricilíndrico, 798cc, 12 v., DOHC,
ref. líquida, iny.electrónica, Euro 4, ABS, Cont. Trac.
POT.: 110 CV
PAR: 80 Nm
DEP.: 21,5 l.
PESO: 191 Kg
PVP: 14.490 €

Lo mejor:

  • Enérgico motor 
  • Control de tracción regulable 
  • Estética MV Agusta 
  • Precio razonable 

Lo mejorable:

  • Suspensiones blandas 
  • Crujidos de algunos plásticos 
  • Mayor conectividad

Equipación

  • Casco: MT Helmets Rapide Pro Carbon C3
  • Intercomunicador: Sena 10C Evo
  • Chaqueta: Lovo Moto LVR69 Highway
  • Vaqueros: RST Straight Leg Kevlar
  • Botas: Alpinestars SMX Plus Vented
  • Guantes: RST Stunt III
  • Bolsas: SW Motech Drybag 260

Con las fotos de: Anishoara Photo@anishoara.photography



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