Royal Enfield Himalayan (o la inesperada virtud de la simplicidad)

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La inesperada virtud de la simplicidad o cómo una trail de menos de 4.700€ nos puede hacer disfrutar tanto. Así podríamos resumir nuestra experiencia a lo largo de dos días por el Pirineo catalán sobre una de las motocicletas más autenticas y originales que ofrece el mercado. Royal Enfield organizó una ruta en la que pudimos rodar por todo tipo de carreteras y pistas para comprobar, de primera mano, las excelentes cualidades de la Himalayan, una trail con alma de aventura con la que te podrías ir al fin del mundo.

Con motivo del lanzamiento de la versión Euro 5 de uno de los modelos estrella de Royal Enfield, la marca ha aprovechado para actualizar levemente su propulsor, aumentar el equipamiento de serie e incorporar a la gama nuevos colores. Sin duda, esta sencilla motocicleta podría contar con más potencia, una parte ciclo más eficaz o más tecnología, pero en ese momento, no tendríamos una relación entre calidad y precio tan interesante.

Lo primero que llama la atención sobre esta moto es su espartana y robusta apariencia. Para muchos, esto podría ser una nota negativa, pero para nosotros, no hace más que aportar un inconfundible atractivo. La Himalayan parece una moto que ha viajado en el tiempo hasta nuestra época para recordarnos los elementos imprescindibles que necesita una montura. Su silueta estrecha y alta da muchas pistas sobre las enormes capacidades offroad de las que goza esta moto. Pese a su simplicidad, la renovada Royal transmite una gran sensación de dureza y aporta una más que razonable calidad en todos sus elementos, ya sean conmutadores de las piñas, cuadro de instrumentos o ajustes de sus componentes.

Reforzando ese carácter aventurero y como gran novedad en esta Himalayan Euro 5, encontramos el nuevo Tripper de Royal Enfield, un moderno y práctico elemento de serie en todas las unidades. Perfectamente acoplado en el bonito cuadro de instrumentos, el nuevo reloj digital cuenta con un sistema asociado a Google Maps y a la app de Royal Enfield que nos dará indicaciones paso a paso. Solo será necesario vincular nuestro Smartphone a la moto para poder indicarle donde queremos ir. A su lado, se mantienen el resto de relojes que indican velocidad, revoluciones, nivel de carburante y brújula, así como un pequeño display LCD con más información.

Después de recorrer cerca de 600 km a bordo de la Himalayan, nos bajamos con una enorme sonrisa bajo el casco. La gran mayoría de kilómetros se recorrieron por estrechas y retorcidas carreteritas por todo el pirineo catalán. Primero, las cosas evidentes. El propulsor monocilíndrico de 400 cc es poco potente, pero muy voluntarioso. Los poco más de 24 CV del motor Euro 5 refrigerado por aire/aceite nos obligarán a exprimir el acelerador para volver a ganar velocidad al salir de la curva. Eso sí, el escape nos regalará un simpático ronroneo tan propio de Royal Enfield.

El accionamiento del embrague puede resultar algo duro, pero funciona de forma eficiente. Pese a contar únicamente con cinco relaciones, creemos que están bien escalonadas. Solo en vías rápidas, echaremos en falta una sexta y algo más de potencia para poder circular a 120 km/h con el motor algo más holgado. El consumo nos pareció más que razonable y con una conducción tranquila, nos podemos acercar a los 450 km de autonomía que anuncia la marca con los 15 litros de capacidad del depósito.

La gran sorpresa que nos regaló esta Himalayan fue su intachable comportamiento en curva. Se puede percibir el buen hacer de un chasis diseñado por Harris Performance que nos permitirá entrar a las curvas con cierta alegría sin miedo a que la moto se descomponga. La decente parte ciclo, compuesta por una horquilla de 41 mm y 200 mm de recorrido delante y un amortiguador con 180 mm de recorrido detrás, ofrece un comportamiento más que digno tanto en asfalto como en off. El conjunto ofrece un resultado gratamente competente y permite entrar a las curvas con la inercia necesaria para no detener en exceso la Himalayan. A este menester también ayudan unos neumáticos mixtos indios, los Ceat Gripp XL, que aguantan una barbaridad y ofrecen enormes dosis de agarre para los 200 kilogramos de peso del conjunto. La nota menos positiva se la lleva el sencillo sistema de frenado. Con un solo disco en cada tren y pese a contar con un ABS de dos canales, se echa en falta mayor contundencia, sobre todo, delante.

Como decíamos al principio, esta es una moto con la que poder visitar el fin del mundo y eso implica alejarse de carreteras convencionales. Durante nuestra ruta, pudimos recorrer varios kilómetros por pistas en un razonable estado. Posicionados cómodamente de pie sobre los estribos, la Himalayan nos ofreció un gran comportamiento, nobleza y seguridad. Dado que el propulsor es poco energético, no tuvimos la necesidad de dosificar en exceso el gas y más con esos Ceat mixtos que tan buen resultado exhibieron. En un parón para realizar fotografías, pudimos ver la Himalayan en acción acometiendo una fuerte pendiente sobre tierra sin inmutarse lo más mínimo. Muy buena nota para esta Royal que es capaz de subir sin prisas, pero sin pausa allá por donde tu le digas.  

Royal Enfield cuenta en su catálogo con una gran motocicleta que no defraudará a aquellos que sepan lo que están comprando. Es sencilla sí, pero también es asequible, es cómoda, es fiable y es atractiva. Su cómodo asiento, situado a 800 mm, no nos castigará en exceso y su sencillez mecánica facilitará el trabajo de reparación en cualquier país y carretera del globo terráqueo. Esta trail no está hecha para todo el mundo. No tiene el prestigio o prestaciones de otras opciones del mercado. Por el contrario, es una moto honesta, facilona e indudablemente atractiva. Por menos de 4.700€, se nos ocurren pocas o ninguna alternativa que sea capaz de hacer tantas cosas como esta Royal Enfield Himalayan.



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