La marca de Hamamatsu lleva años cosechando éxitos con sus deportivas y todo apunta a que esta tendencia va a continuar. Sin embargo parece que la reina de la casa podría ser destronada por una más joven, más «delgada», y con menos «ropa». La GSX-R1000, cuyo nombre ya es casi un mito entre las motos japonesas, es de donde nace la nueva supernaked de Suzuki, que llega al mercado rompiendo moldes incluso dentro de la propia casa. La GSX-S1000 combina lo mejor de cada generación de GSX-R partiendo de las piezas originales de este modelo, que han sido convenientemente modificadas segun las necesidades para desarrollar una nueva bestia del asfalto.
Decíamos que Suzuki ha roto moldes con la GSX-S y un buen ejemplo de ello es el hecho de que, pese a ser una marca pionera en la introducción de mapas de potencia en sus motos, para la GSX-S1000 han descartado este elemento, prefiriendo desarrollar un motor capaz y con mejor comportamiento durante todo el rango de revoluciones, dotándolo de un carácter versátil que lo hace apto para cualquier tipo de conducción.
Este nuevo motor nace a partir del que montaba la GSX-R K5 (2005-2007), que ofrecía mejor respuesta en bajos y medios que la actual, dotando a la nueva criatura de un carácter más elástico que permite aprovechar muy bien sus 146cv. Éstos nos serán entregados de forma impetuosa, mostrando un imponente carácter en cualquier régimen de vueltas.
La motorización se ve perfectamente correspondida por el resto de componentes mecánicos que la configuran. Las suspensiones, por supuesto regulables, gozan de un comportamiento soberbio en todo tipo de situaciones, haciendo de la S1000 una moto radical, ágil, rápida y muy estable con la que afrontar cualquier tipo de trazado con seguridad y confianza. No obstante, al abrir gas desde muy abajo, el ride by wire genera una respuesta demasiado contundente que además de dar algún susto hasta que nos acostumbremos, puede afectar al confort, principalmente del pasajero ya que su posición se asemejará bastante al de cualquier «R» del mercado dada la configuración del colín. El conductor, sin embargo, disfruta de una postura que resulta especialmente cómoda para una moto tan agresiva, pues se sitúa a medio camino entre la postura de una R y una Touring. Todo esto a pesar de la protección aerodinámica nula en la naked (algo que resulta físicamente evidente) y que en su hermana carenada no mejora de forma apreciable.
El cuadro de mandos ha sido diseñado para tenerlo todo bajo control en un rápido vistazo. Compacto, ordenado y con elementos que varían de tamaño según la importancia. Así, los dígitos del velocímetro son con diferencia los más grandes del LCD. Algo más pequeña se muestra la marcha engranada y con la misma filosofía se han adaptado las dimensiones para cada dato que nos muestra el panel. A los laterales, 8 testigos luminosos se encargarán de avisarnos de alertas de motor o temperatura, indicarnos qué luces llevamos encendidas (por supuesto también las de intermitencia) y de recordarnos que hemos desconectado el control de tracción. Éste es graduable en tres posiciones desde el botón «mode» situado en el puño izquierdo, pero la luz no se encenderá si no lo desconectamos por completo.
Para detener el conjunto se ha confiado el trabajo del tren delantero a un potente sistema Brembo de doble pistón montado sobre dos discos de 310mm que junto al sistema de ABS de Bosch ofrece una mordida tenaz y efectiva. Para el disco trasero nuestra aliada será una pinza del fabricante Nissin, de un solo pistón, más que capaz de cumplir con creces la tarea encomendada. De las dos unidades cedidas por la marca, observamos una diferencia de frenado importante entre ambas, siendo la carenada la que mayor respuesta ofrecía. Recientemente hemos conocido la noticia de una alerta por defecto de fabricación en el freno delantero que afecta a algunas unidades de GSX-S1000 y GSX-R1000, aunque desconocemos si nuestras sensaciones se deben a esta alerta o a que la naked ya empezaba a pedir un cambio de pastillas, pues la frenada, aunque diferente, era efectiva de todas formas.
A pesar del detalle de los frenos la prueba fue altamente satisfactoria y la conclusión a la que llegamos es que queríamos más. Se queda uno con ganas de repetir. Todas sus características crean un conjunto extremadamente adictivo capaz de hacer de cualquier ruta una experiencia divertida y satisfactoria. Las fotografías han sido realizadas por Jairo Lorenzo y DFerentPics para MotoTaller.

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