Borgo Panigale. El nombre de un humilde barrio de Bolonia que en 1935 recibió con los brazos abiertos a los hermanos Ducati, sin saber que en unos cuantos años sería mundialmente conocido. Incluso a fecha de hoy, nos atrevemos a afirmar que gracias a la firma de las “balas rojas”, éste nombre ya forma parte de la historia del motociclismo.
Y es que los Sres. Adriano, Bruno y Marcelo Cavalieri Ducati, desde el principio sabían perfectamente lo que hacían y con qué objetivo. Una clara muestra de ello es el emplazamiento elegido para la fábrica, que se levantó junto a la única carretera que permitía desplazamientos rápidos de componentes y productos finales por toda Italia. Por ella se llegaba con facilidad a ciudades como Milán, Florencia o Génova.
Desde entonces ha llovido mucho y en nada se parecen las actuales producciones de la marca a los primeros modelos fabricados en aquellas instalaciones. Sin embargo conservan el alma y la esencia que tanta fama les dio, logrando mantener vivo el entusiasmo y la admiración que producen estas bellas bicilindricas.
80 años después, Ducati presenta su nueva superbike que, como ya es costumbre, homenajea en su nombre al lugar de origen de la empresa. La 1299 Panigale llega para arrasar en todos los sentidos. Desde el diseño exterior hasta el mecánico y armada hasta los dientes con la última tecnología, esta bestia del asfalto es capaz de hacernos vivir sensaciones únicas gracias a su impetuoso motor de 205cv, que desarrolla unas prestaciones capaces de asustar a más de un@ si no fuera porque va equipada con un complejo y completo sistema de ayudas electrónicas para ayudarnos a domar este caballo desbocado.
Nada más encender el motor, sus vibraciones se transmiten al resto de la Panigale, que orgullosa de ellas nos dejará sentirlas en todos los puntos de contacto entre moto y piloto. Vibraciones que durante el rodaje se atenúan pero no desaparecen debido a que el motor es al mismo tiempo parte estructural del chasis. Esta característica y su consecuencia (las vibraciones) tienen tantos amantes como detractores. Y es que hay que reconocer que acostumbrados a las finas tetra o tricilindricas, la sensación de pilotar una RR con tantas vibraciones es algo a lo que uno se ha de acostumbrar. En lo personal diré que es un detalle que queda más que compensado con el resto de sensaciones vividas sobre ella.
Disponible en tres versiones (Panigale, Panigale S y Panigale R), existen muy pocas diferencias entre ellas. Panigale y Panigale S únicamente disfrutan de diferentes suspensiones (Marzocchi y Öhlins TTX respectivamente) y la Panigale R además, limita su cilindrada a 1200cc, adaptándose a la normativa del mundial de SuperBikes, y reduciendo también su peso.
Las ayudas electrónicas que mencionábamos más arriba gestionan absolutamente todo. Desde el ABS y ASR hasta el Anti-Wheelies, pasando incluso por la gestión del Quickshift y del freno motor. El trabajo de las suspensiones Öhlins con el tarado de fábrica permite sentir el asfalto y ofrecen gran tacto y precisión en los apoyos al frenar, así como una firmeza y precisión increíble en la dirección. Realmente estable, transmite mucha confianza al piloto, sabedor de que la moto reaccionará ante sus exigencias. Por descontado, podemos además ajustar la entrega de potencia con sus tres mapas (Race, Sport y Wet), que además de todo lo mencionado gestionarán la entrega de potencia, llegando incluso a limitarla en 100cv en el modo wet.
Ducati nos tiene acostumbrados a un extenso catálogo de accesorios para la mayoría de sus modelos. La 1299 no se queda atrás en este terreno y en él encontraremos desde escapes completos, estriberas regulables o protectores de carbono hasta diferentes tipos de bolsas, fundas, asientos e incluso una batería opcional de litio, pasando por productos de limpieza específicos y multitud de accesorios de personalización.
Sí, estamos hablando de una italiana y no hemos hecho ninguna referencia al apartado estético. Pero, ¡tranquilidad! No nos vamos a despedir sin hablar de ello. ¡Por favor! ¡Es una italiana!
El diseño del conjunto es espectacular se mire por donde se mire. Las tomas de aire del carenado frontal han sido aumentadas de tamaño respecto a la anterior versión. El colín, ahora abierto longitudinalmente, confiere una agresividad aún mayor a la zona trasera. El carenado lateral muestra parte de la línea de escape que nos guía hasta la petaca de salida del mismo. Todo el diseño está cuidado hasta el último centímetro. Incluido el TFT que nos muestra el cuadro de instrumentación. Éste cobra vida al dar contacto, mostrándonos toda la información que necesitamos de forma estructurada, con un aspecto elegante pero que no pierde el carácter Racing propio de la Panigale. En el modo Race, además, desaparece el velocímetro dejando paso al crono para conocer el tiempo por vuelta. Quizá algo que se echa en falta en todos los modos es el indicador del nivel de gasolina, pero para eso está el testigo de la reserva. ¡Para pensar en repostar sólo cuando es necesario!
Las fotografías han sido realizadas por Jairo Lorenzo y DFerentPics para MotoTaller.

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