Visitamos el taller Manu Gas

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Entramos al taller y ¿cúal es la sorpresa? Una mecánica, Dafne Marchal, nos recibe con la más amplia de las sonrisas, pese a los tiempos difíciles que atraviesa el sector. Luego llega Manu, Manu Hernández, el jefe, y es muy fácil descubrir la empatía y el entendimiento entre ellos. Son un gran equipo.

Manuel tiene 29 años. Se hizo con el traspaso de este taller hace un año y cuatro meses. Era Urban Xtreme Motos. Ahora se llama Manu Gas. Estuvo ahorrando durante ocho años y estudiando para tener el taller. “Todo estaba encarrilado. Adaptamos las instalaciones más a nuestro aire, pero la base es la misma”.Su cliente tipo es el que requiere sobre todo revisiones, de escúter, 125, 250… También se dedican a las restauraciones, “uno de nuestros puntos fuertes”, transformaciones Café Racer, puestas a punto, cambios de motor… Se ubican en Avenida de Roma 67-69.

Sirven dos motos al día, como mínimo. Durante la crisis del Covid-19 no les obligaron a cerrar, “pero muchos recambistas sí habían cerrado y no había gente circulando. Si entraba faena, tampoco tenías repuestos. Nadie estaba preparado para esto, y sin embargo seguimos adelante”.

Compran y venden motos. Nuevas y de ocasión. “Rehacemos motos enteras. El primer año vendimos 35 motos. Estamos empezando, queremos mucho más”. Cuentan con 88 metros cuadrados, 50 en el segundo piso, destinado a almacenaje. Trabajan como mínimo 10 horas al día. De 8:30 a 13:30 y 16:30 a 19:30. “Pero me quedo hasta las 21h. Al principio hay que apretar. Esto es vocacional. Me encanta. Estoy pensando en traerme un sofá. No siento que vengo a trabajar. He sido transportista y he trabajado en otros talleres. Pero ahora es otra cosa”.

Manu tiene el RTT, es Responsable Técnico en Taller. Estudió en EPS Formación. Allí conoció a Dafne Marchal, la mecánica de su taller. “Ella se dedica a las reparaciones y yo voy a por los recambios y me dedico a la compra y venta. No podemos tener stock de recambios, aquí, no me lo puedo permitir y vamos al día. Trabajamos con Marvea”, explica.

La Honda SH 125 es la moto que más venden. Pero disponen también de modelos de Kawasaki, Suzuki, Aprilia, nuevas. “Esta Kawasaki Ninja H2 SX, nueva, la más grande de la marca, ya la tenemos vendida. La hemos sobre alimentado con turbo”.

Una interesante charla con Manu Hernández, responsable del taller.

Este taller ya tenía clientela del anterior, pero Manu ha traído más de Hospitalet, su ciudad natal, y fideliza gracias al trato. “Ofrecemos una mano de obra accesible y trabajo de calidad. Entre 500 y 1.000 kilómetros te miraré aceite y presiones gratis, pero tienes que ir controlando la moto. Demostramos nuestra valía al cliente trabajando con transparencia”.

Ese servicio, el boca a boca y el uso de redes sociales (Facebook, Instagram y también Wallapop), les permite darse a conocer.

Antes vendían accesorios, pero no les resultaba rentable por la fuerte competencia de internet, “pero tengo proveedores para proporcionar cualquier cosa”. Su propósito futuro es más que aguantar: Quiere crecer. “Tengo planes de añadir dos talleres más. Fuera de Barcelona. Dos posibles aperturas. Barcelona está muy explotada”.

Por último, una anécdota fantástica: “Hemos vendido una Suzuki GSX S-750 a una clienta de 40 años, que decidió comprarse la moto ya, tras el Covid-19, porque sólo se vive una vez, y no sabemos qué pasará mañana”.

Taller contra la brecha de género

Dafne Marchal es la mecánica de Manu Gas desde hace un mes. Tiene 29 años y ejerce en este sector desde hace un año. “Me encanta. Estoy muy contenta. Es vocacional. Tenía un negocio de uñas. Fui Campeona de Europa como Formadora de Manicura, daba clases de estructura y pintura, y competía. Llevaba años que quería estudiar mecánica. Traspasé el negocio y con ese dinero me pagué los estudios de mecánica”.

Y no fue fácil. “Encontré muchas trabas. Muchos jefes de taller no aceptan mujeres, eso es así”. No pudo hacer prácticas mientras estudiaba porque los talleres no querían mujeres. “En una ocasión, cuando me presenté a una entrevista, un jefe de taller me dijo: “es que no me habían dicho que eras una chica”, y no me quiso en el equipo”. En otra ocasión, con sus compañeros mecánicos se llevaba muy bien, pero “el jefe de taller no me dejaba coger motos delante de clientes por si me veían, algo surrealista”.

Dafne Marchal, mecánica del taller.

Manu Hernández lo tiene claro: “Quienes no la han contratado por ser mujer se han equivocado del todo. Es brillante, rápida, eficaz, profesional. Si lo hicieron por su estatura o tamaño, tampoco tenían excusa. A algunos hombres, yo incluido, también nos cuesta manejar algunas motos grandes. No es cuestión de género. Es de fuerza. Yo estoy muy contento de haberla contratado. Somos un gran equipo. Esto tiene que cambiar. Estamos en el siglo XXI”. @dafnenailart

Puedes ver esta entrevista en nuestra edición en papel, página 58:

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