Sym Symphony 125 S

Comentarios
0

POCO A POCO

Sin ruido, pero con paso firme, el rueda alta de Sym ha ido escalando posiciones hasta colocarse entre los modelos más populares de septiembre y en consecuencia, tiene muchas posibilidades de convertirse en la joya de la corona de la marca taiwanesa en nuestro país.

alt

Es cierto que son muchos los modelos de rueda alta que últimamente están llegando a nuestro mercado y también es verdad que lo hacen porque de forma paulatina el

público español ha ido aceptando y descubriendo las virtudes de este tipo de vehículos. Sym entra de esta menera en la dura batalla por colocar su producto en un terreno cada día más concurrido.

Los argumentos de la marca asiática son sencillos pero efectivos y más que suficientes, de ahí su éxito en los últimos meses.

Sea como fuere los distribuidores no pueden tener queja de un modelo que a lo largo del pasado mes de septiembre logró colocar en el mercado nada menos que 188 unidades y se instalaba en la novena posición del ranking de matriculaciones de motocicletas. Este resultado la elevaba a la trigésimo novena posición del ranking anual en función de las 643 matriculaciones registradas entre enero y septiembre; pero es que además y según los últimos datos de octubre, el Symphony 125 S mantiene esa excelente trayectoria.

Las matriculaciones del décimo mes del año señalan una tendencia a la continuidad en esos puestos de cabeza. Sin ir más lejos han sido 103 las unidades matriculadas en octubre, pese al descenso generalizado del mercado, lo que la coloca en la vigésimo primera posición. En cuanto al acumulado anual, el Symphony escala algunos puestos y se coloca en la posición número treinta y cuatro, acumulando un total de 752 unidades matriculadas en 2010.

¿Cuál es el secreto que se esconde tras el éxito del Symphony? Ninguno, es simplemente un planteamiento lógico para un mercado que demanda ese tipo de productos. Este pequeño octavo de litro es un modelo sencillo y ligero de rueda alta que aparece como una opción idónea para la movilidad urbana e incluso alguna pequeña escapada al extrarradio.

Accesible

La primera impresión es la de estar frente a un modelo de extrema ligereza y gran manejabilidad, una sensación que se ve confirmada sobre la marcha ya que el Symphony apenas alcanza los 109 kilos en seco y su asiento de media altura permite llegar con ambos pies al suelo.

La óptica delantera, instalada en el manillar, está equipada con una bombilla halógena, en tanto que el piloto posterior es de gran tamaño e integra en su conjunto los indicadores de dirección que en en el caso de la parte frontal se ubican en los laterales del escudo.

Po lo que respecta a la instrumentación, este octavo de litro emplea un cuadro mixto analógico/digital de fácil y clara lectura, incluyendo un sencillo velocímetro y un display que informa sobre el nivbel de gasolina, kilometraje total y parcial y hora. Por supuesto no se han olvidado testigos luminosos para luz larga e intermitentes.

Como buen rueda alta y siguiendo la tradición marcada por estalte tipo de vehículos, el Symphony ofrece una plataforma plana que permite instalar bultos de gran tamaño, así como una práctica guantera con cerradura a la altura de las rodillas. Una gran capacidad de carga que se completa con un sorprendente y nada habitual espacio bajo el asiento que permite alojar un casco integral de pequeño tamaño o un jet completo y que se remata con una práctica parrilla portaobjetos.

Completando su dotación podemos ver un dispositivo antirrobo electrónico bajo el sillín que mantendrá alejados a los amigos de lo ajeno.

Por cierto que el asiento es de una sola pieza con dos niveles ligeramente diferenciados, permitiendo una postura cómoda tanto a piloto como a pasajero. Este último. además cuenta con sendos reposapiés retráctiles intalados en un nivel ligeramente superior a la plataforma.

Buenas prestaciones

Si nos adentramos en un nivel más técnico, descubriremos un motor de reconocida solvencia de la propia casa taiwanesa, un monocilíndrico de 124,6 cc. y cuatro tiempos, refrigerado por aire que proporciona una potencia final de 12 CV a 7.500 revoluciones. Suficiente para bregar en una categoría tan competitiva. Además no falta arranque eléctrico y a pedal – detalle hoy practicamente olvidado – y una transmisión automática al uso.

En su parte ciclo y en torno a un bastidor tubular de acero descubrimos unas suspensiones de simple concepción y funcionamiento, perfectas para esta clase de vehículos esencialmente urbanos. Delante encontramos una horquilla telescópica convencional y detrás un doble amortiguador que trabaja sobre el grupo motor oscilante. Como suele ser habitual en esta categoría no existe posibilidad alguna de regulación.

Sin embargo si por algo destaca este modelo, si se caracteriza por una cualidad en concreto, es por sus llantas de aluminio de 16” delante y detrás, dos elegantes piezas de fundición y diez radios repartidos por parejas. Llantas que permiten calzar estrechos neumáticos de 90/80-16” y 110/70-16” respectivamente.

Por lo que a los frenso respecta, el Symphony S emplea un conjunto bastante equilibrado, por una parte un disco delantero de 226 mm. de diametro, mordido por una pinza de doble pistón paralelo y por otra, un segundo disco trasero de idéntico diámetro, detenido en este caso por una pinza de dos pistones opuestos.

Prueba satisfactoria

La toma de contacto realizada con el Symphony S desveló un genuino ciudadano de piernas largas, de los que beben en la tradición más rancia de l

os ejemplares de 16”. Digno competidor de “Scoopys, Beverlys o Agilitys”, este Sym se coloca en muy buena posición para seguir triunfando en la urbe.

alt

Sus dimensiones, 1.986 mm. de longitud y su peso, los ya mencionados 109 kilos en seco, ponen muy pocas trabas a la mayoría de usuarios, sea cual sea su talla.

En cuanto a su practicidad, el hueco bajo el asiento y la guantera resuelven muchas situaciones y sólo hace falta echar mano del gancho y la plataforma o de la parrilla trasera sin nos queremos convertir en una verdadera “mula de carga”.

En cuanto a viajar a dúo, el motor tiene capacidad para funcionar razonablemente, aunque no podemos olvidar que estamos sobre un pequeño 125 y no se pueden pedir milagros a mecánicas tan elementales.

Aún así el motor muestra un desarrollo especialmente pensado para moverse entre semáforos, de forma que se han cuidado las aceleraciones a costa de sacrificar ligeramente la estirada final. No hemos de olvidar que la mayor parte de batallas que habrá de librar este scooter son en el cuerpo a cuerpo de los atascos diarios y en esas distancias cortas se comporta con gran solvencia. En cuanto a su punta no resulta destacable, pero insistimos, estamos frente a un especialista en sprints no en el medio fondo.

Por lo que a su frenada se refiere, la pareja discos se deja notar y pese a que el tacto del trasero es algo esponjoso en un primer momento sólo se requiere algo más de presión en la maneta para conseguir mayor efectividad. En cuanto al delantero, nada que objetar, algo duro pero con potencia de sobra para las prestaciones del modelo.

Y por lo que a suspensiones se refiere, se ha primado la comodidad por encima de la eficacia absoluta, pero imaginamos que no será éste el modelo escogido por el público para “carreras”.

En definitva, 1.699 euros de Sym para sortear el tráfico urbano con garantías de éxito, no son nada

Publicidad
Euromoto 85 Putoline 2020

COMENTARIOS
0

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*