SWM Outlaw 125: Voluptuosa joven

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Son en realidad la misma moto, pero SWM ha querido darles carácter diferenciado bautizándolas con dos nombres de modelo distintos. Hablamos de las nuevas pequeñas vintage de la marca lombarda, la plateada Outlaw 125 y su clon en negro, la Ace of Spades.

Lo cierto es que la llegada de SWM al segmento de las motos neoretro no ha sido cualquier cosa. De la mano del grupo chino Shineray, propietario de la marca desde 2014, la firma creada por Sironi y Vergani ha estado en sus primeros años relanzando y reforzando su gama de motos offroad, manteniéndose así fiel a sus orígenes con creaciones tan efectivas como las enduro RS o las endutrail Super Dual, éstas últimas basadas en la mecánica que Husqvarna dejó olvidada en su fábrica de Varese antes de irse a prados austríacos y que SWM compró oportunamente con el apoyo de sus socios del dragón.

Es curioso comprobar como la Outlaw y la Ace of Spades en realidad son más neo que retro, puesto que toman algunas pequeñas ideas de antiguos modelos de SWM, pero no tienen un referente claro y directo en la historia de la marca. Ambas motos están disponibles con los motores Shineray de 125cc refrigerados por agua y en versión de 500cc (445 para ser exactos) movidas por el motor desarrollado por la propia matriz china sobre la base del propulsor de la Honda XR 400, el mismo que mueve la atractiva Six Days que ya hemos probado en MotoTaller y de la que pronto os vamos a hablar.

Sea como sea, la estética de la Outlaw es realmente atractiva y con un aire típicamente italiano por sus líneas estilizadas y limpias y su aspecto de moto mayor de lo que es (al menos, en el caso de las 125cc). De hecho, no hay cambios significativos en chasis ni parte ciclo de esta moto con respecto a su hermana mayor, lo que significa que la 125cc va sobredimensionada a sus necesidades para las prestaciones que puede ofrecer su motor. De ahí y del neumático delantero de generoso balón se desprende esa pinta de “moto grande”.

Una vez en marcha, el motor de octavo de litro de origen Shineray no es el más silencioso del segmento, pero sí es uno de los más suaves y enérgicos, con una potencia que roza el límite legal para entrar en el carné A1. Habrá que llevarlo, como es natural, siempre arriba para mover con soltura personas de una cierta masa, pero para un uso urbano habitual e interurbano esporádico, preferiblemente en solitario, es más que suficiente.

Lo que menos nos ha gustado ha sido el rendimiento de los frenos, en especial el delantero, que deja que desear. De acuerdo que en esta moto las velocidades no van a ser nunca de escándalo, pero se echa en falta una frenada más contundente. A fe que viendo los componentes y la calidad general del producto, que es muy aceptable, no entendemos qué es lo que falla; quizás era la unidad de prueba que nos tocó.

Dejando este tema a parte, la Outlaw dinámicamente es una moto muy resolutiva, con un buen comportamiento y bastante ágil en carretera. Gracias a la orientación scrambler, manifiesta en sus llantas de radios y sus neumáticos Scorpion Rally de Pirelli, esta SWM rinde justo homenaje al pasado montaraz de la marca y permite divertirse mucho si la sacamos del asfalto y la llevamos por pistas fáciles en las que poder “barrer” las curvas.

SWM, joven aún en su nueva etapa, cuenta ya con una extensa y creciente gama de productos, de la que esta Outlaw es un buen primer escalón. Buen precio, acabados nobles y estética impactante son sus principales bazas.

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