Silence continúa imparable en su camino por la movilidad urbana más eco

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El silencio y la ausencia de vibraciones son las dos sensaciones más impactantes y siempre mencionadas por los usuarios primerizos de una moto eléctrica. Y es que la falta de ruido sorprende. Parecería que el vehículo no está en marcha, y sin embargo este tipo de motocicletas está más “on” que nunca, atravesando su camino eco y visualizando a la lontananza un futuro prometedor.

La empresa que más motocicletas eléctricas vende en España es Silence, la compañía catalana con sede y fábrica en Molins de Rei. Nos desplazamos para conocer el fenómeno in situ y hablar con Carlos Sotelo, su fundador y CEO.

Urban ecomobility

“Silence ha nacido en Barcelona donde siempre ha habido una industria de moto muy desarrollada”, comenta Sotelo. La aplicación de zonas de bajas emisiones en algunas ciudades, precisamente en Barcelona, podrían renovar el mercado, rejuvenecerlo y potenciar la venta de motocicletas eléctricas. 2019 será recordado en el sector por ser uno de los años clave en el desarrollo y crecimiento de este tipo de vehículos. Si bien es cierto que el motosharing es el principal aliado en la difusión y crecimiento de su popularidad, este nuevo modelo de transporte goza cada vez de mayor implantación por muchas razones.

Silence habla de la nueva movilidad eco como una realidad ya implantada. Tiene motivos: ha superado a Nissan y a Tesla en número de unidades, alcanzando las 1.944 matriculaciones en el primer semestre del año, convirtiéndose en el vehículo eléctrico de cualquier categoría con mayor parque circulante.

2018 fue el año de la S02 y la consagración de Silence como uno de los referentes para flotas de dos ruedas eléctricas con clientes de la talla de Correos, TelePizza, Domino’s y motosharings como Acciona o Scoot. “Tiene un cofre bajo los asientos importante. Cabe perfectamente un integral y un casco más. O bien dos integrales talla S”, explica Sotelo. Su batería tarda unas seis horas en recargarse. Es el ejemplo óptimo de la movilidad compartida. Cuenta con una batería extraíble, el único elemento de la moto no fabricado en Catalunya, que permite al personal de gestión de la flota de sharing extraer los Power Battery Pack con la ayuda del carrito transportador integrado.

Este 2019 es el año de la apuesta por el uso particular de la motocicleta eléctrica. Silence ha lanzado su escúter S01 –del que ya hay 500 pre-reservas–, una moto con prestaciones de 250cc y con batería extraíble “tipo trolley” que permite al cliente final facilidad y flexibilidad a la hora de cargarla. Es un escúter de rueda alta, un poco más grande que una 125 tradicional. Todos sus materiales e ingeniería están creados y fabricados en las instalaciones de Esplugues de Llobregat, centro de I+D, y en la fábrica de Molins. Silence quiere impulsar cualquier tipo de colaboración que permita que las grandes capitales, más allá de los Pirineos, cuenten con un medio de transporte sostenible y respetuoso y, de paso, poder multiplicar el volumen de negocio.

Pero… ¿qué se necesita para liderar un proyecto eléctrico de esta envergadura? Demostrarle al cliente que el producto dispone de numerosas prestaciones que nada tienen que envidiar a una moto de combustible, que es personalizable, de 0 emisiones, recarga económica, y cool a rabiar. La Silence S01 llega con la misión de convertirse en una alternativa seria a los escúteres de gasolina, a pesar de su mayor coste de adquisición inicial. Sus argumentos frente a ellos son varios: autonomía homologada de 115 kilómetros, velocidad máxima (autolimitada) a 100 km/h y un coste estimado de la recarga de 0,7 euros. Además, en caso de no disponer de instalación para hacer la recarga, es donde la Silence S01 juega su baza de la batería extraíble, así que es posible recargarla en cualquier lugar, por ejemplo, en casa o en el trabajo durante la jornada laboral. Funciona también como power bank para alimentar otros dispositivos.

El catálogo de Silence ya cuenta con tres modelos: S01, dirigido a particulares; y S02 y S03 de dos y tres ruedas respectivamente, dirigidos a flotas corporativas, de delivery y mensajería, parques públicos y operadores de sharing, entre otros negocios.

Una nueva experiencia

Conducir una motocicleta eléctrica es una experiencia nueva que empieza en una flagship. Estos establecimientos son un nuevo concepto de tienda, en las que Silence quiere garantizar un servicio cuidado, donde innovación, conectividad, diseño y ecología se dan la mano. La tienda insignia en Barcelona dispone de servicio técnico, un espacio de entrega de vehículos y una zona de merchandising donde adquirir los diferentes productos de la marca.

Con una facturación que ya alcanza los 32 millones de euros, cuentan con 120 trabajadores en planta, y prevén la incorporación de 50 más en breve. “Ya tenemos un 80% de pedidos cerrados para el año que viene”, comenta Sotelo. Esto no ha hecho más que empezar.

Puedes ver este artículo en nuestra revista de octubre, página 66.