Royal Enfield Twins: Interceptor INT 650 y Continental GT 650

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Royal Enfield acaba de presentar dos modelos que marcan un necesario y determinante punto de inflexión en el catálogo ofrecido por la histórica marca británica. Ambas creaciones comparten la misma parte ciclo y propulsor. Sin embargo, las dos Twins albergan un espíritu y carácter diferentes que capturan a la perfección aquellos modelos de antaño que popularizaron la marca tanto en Reino Unido como en Estados Unidos.

El fabricante ha vivido un largo periodo con la producción y principal mercado comercial localizado en India y algunos países asiáticos. Una vez se cortaron los lazos con la sede inglesa, Royal Enfield desarrolló una serie de modelos específicos para esos mercados con los que mantener viva la llama. Para que nos hagamos una idea de la evolución reciente de la marca, en 2010, se fabricaban la decente cifra de 50.000 motocicletas al año. Una década más tarde, esa cifra ha escalado de forma meteórica hasta superar las 900.000 unidades producidas, una auténtica barbaridad que sitúa a Royal Enfield como una de las marcas más importantes del mundo en el segmento de la cilindrada media.

Parte de la historia más reciente de la compañía ha ido altamente ligada al lanzamiento de estos dos modelos ya que, son las primeras creaciones salidas del nuevo Centro Tecnológico en Bruntingthorpe, Reino Unido. Tanto el nuevo propulsor bicilíndrico como el diseño y el desarrollo del chasis, han salido de las nuevas instalaciones de las islas británicas. Las Interceptor INT 650 Twin y Continental GT 650 Twin representan un significativo punto de inflexión con el que la marca quiere volver a conquistar el mercado europeo. Hasta ahora, los diferentes modelos Clássic, Bullet y la previa versión de la Continental GT, ya descatalogada, eran unas buenas propuestas, pero con poca ambición. La fantástica Himalayan, por su lado, tiene su propio nicho en un segmento muy diferente. Las nuevas Twins, por suerte, vienen cargadas de argumentos y un nuevo bicilíndrico suficientes como para llegar a convencer a los más escépticos.

Continental GT 650 Twin

Este icónico modelo es una Cafe Racer inspirada en la cultura que se desarrolló alrededor de este tipo de motocicletas en Gran Bretaña durante los años 50 y 60. Recuperando el espíritu de la Continental GT250 y sustituyendo a la Continental GT 535, el nuevo modelo Royal ha cuidado hasta el más mínimo detalle para enamorar a primera vista. Los atractivos detalles de esta moto, como el afilado depósito o el diseño del doble reloj del cuadro de instrumentos, la dotan de una personalidad inconfundible. La postura de conducción, propiciada por un semimanillar y estriberas retrasadas, es la típica de una Cafe Racer sin llegar a convertirse en un suplicio en trayectos urbanos. Con una altura del asiento situada a 793 mm, esta montura es accesible para la inmensa mayoría de moteros. Además, este modelo cuenta con unas suspensiones un punto más firmes que su hermana para aportar un pequeño plus de deportividad.

Interceptor INT 650 Twin

El segundo modelo en cuestión es otra maravilla en términos de diseño. Esta vez, los creadores de la montura nos han querido transportar a la época más hippie y surfera de las costas californianas de la década de los 60. El modelo original cosechó un enorme éxito en Estados Unidos y Canadá y supuso el asentamiento de la marca al otro lado del charco. Esta roadster de aspecto clásico goza de una estética desenfadada con el tradicional depósito en forma de lágrima y un precioso y alargado doble asiento. En este sentido, la altura del sillín es ligeramente más elevada y llega hasta los 804 mm, una diferencia que, en ningún caso, la hace menos accesible.
La Interceptor INT 650 Twin aporta una mayor comodidad al piloto en la postura de conducción y, gracias a su ancho manillar, también la hace más manejable que su hermana gemela en trazados urbanos o carreteras muy reviradas.

El flamante nuevo propulsor bicilíndrico en paralelo con refrigeración mixta aire-aceite de 648 cc es una de las grandes novedades que la marca ha preparado para sus dos modelos. No cabe duda que Royal Enfield ha realizado un gran esfuerzo para crear un motor adaptado a los estándares actuales pero fiel a los principios de la marca, sencillez y fiabilidad. El bloque, de aspecto robusto acabado con tapas de motor pulidas, es capaz de rendir hasta los 47 CV y una buena cifra de par de 52 Nm, valores aptos para el carné A2. Cabe destacar la suavidad de su funcionamiento y la contundente entrega de un 80% del par a tan solo 2.500 vueltas. Asociado al recién estrenado propulsor, encontramos una caja de transmisiones de seis relaciones bien escalonada que ofrece un gran compromiso entre prestaciones y consumo. La transmisión ha sido desarrollada específicamente para estos dos modelos. El embrague, multidisco bañado en aceite, cuenta con un necesario sistema anti-rebote que, además, asegura una enorme suavidad de funcionamiento.

El chasis para las dos nuevas monturas británicas es el mismo y ha sido diseñado y puesto a punto por el renombrado especialista inglés Harris Performance. Recordemos que esta empresa fue adquirida, hace unos años, por Eicher Motors, compañía propietaria de Royal Enfield desde 1994. Para las nuevas bicilíndricas se ha creado un chasis tubular de doble cuna, similar al de la Continental GT 535, pero adaptado a un propulsor de mayor potencia con el que se ha buscado el equilibrio ideal entre manejabilidad, tacto y estética.
Las cotas en ambos modelos son muy similares y comparten un ángulo de lanzamiento de 24 grados. No obstante, en la Interceptor, el avance es un 1 mm más corto, en concreto 104 mm. La otra destacable diferencia entre ambos modelos la encontramos en la distancia entre ejes. La Interceptor es 2 mm más larga hasta un total de 1.400 mm, una variación prácticamente imperceptible.

Las suspensiones de las Twins han sido desarrolladas junto con el chasis con el objetivo de ofrecer un conjunto capaz y dinámico. Ambas motocicletas comparten horquilla delantera y amortiguador trasero. Sin embargo, existen sutiles diferencias en el tarado de las suspensiones entre estos dos modelos. Las de la Continental GT 650 Twin, por su carácter más deportivo, han sido configuradas con un tarado ligeramente más firme en contraposición al mayor confort que prima en la Interceptor INT 650 Twin. El recorrido de la horquilla delantera de 41 mm de diámetro es de 110 mm. Detrás, monta un doble amortiguador con regulación en precarga, 88 mm de recorrido y un depósito de gas separado tipo “piggy-back”.
El sistema de frenado ha sido provisto por ByBre, la segunda marca de Brembo fabricada en India. Están compuestos por un único disco delantero de 320 mm y otro detrás de 240 mm asociados a un ABS de doble canal firmado por Bosch.
Redondeando la parte estética, encontramos unas bonitas llantas de 36 radios y 18” de diámetro que aportan ese aroma clásico que tanto favorece a estas monturas. Calzando a las Twins, se ha optado por unas Pirelli Phantom SportComp creadas y desarrolladas especialmente para estos modelos. Con estas gomas se aporta un toque de clase, gracias a un dibujo que evoca a los de antaño, y grandes dosis de agarre en cualquier circunstancia.

Pese a las diferencias de planteamiento, de posición de conducción y estéticas, ambas motocicletas gozan de un comportamiento muy similar. Lo primero que llama la atención es la enorme suavidad de funcionamiento que percibimos tanto en el motor como en la transmisión. El nuevo bicilíndrico empuja con alegría hasta llegar a la línea roja del cuentarrevoluciones. El generoso par motor, por su lado, transmite la sensación de propulsor lleno y aporta una gran comodidad al circular por carreteras sinuosas. El comportamiento dinámico es gratamente satisfactorio gracias a todo un conjunto muy solvente y a una potente frenada que transmite mucha seguridad. Es destacable la gran calidad percibida de todos los componentes, pulsadores y demás detalles que demuestran el salto cualitativo que ha realizado la marca.

En el apartado estético, cabe señalar el enorme catálogo de accesorios originales de la marca con el que personalizar y hacer único cada modelo sacado de la línea de producción de Royal Enfield. La marca británica se ha esforzado para conseguir unos productos de gran calidad con los que convencer a muchos moteros que nunca antes se habían planteado poseer una motocicleta de este fabricante. Finalmente, el precio es una de sus mayores virtudes pues en sus variantes monocolor, la Continental GT parte de los 6.400€ y la Interceptor de los 6.200€, unas cantidades justas y competitivas.

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