Rodi Book 2016. Con vistas al mar

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La capital aranesa se convierte un año más en centro neurálgico del motociclismo de aventura gracias a RodiBook, un evento lúdico organizado por Rodi Motor Services, que consiste en recorrer una ruta sorpresa por el pirineo en la que los participantes se valen de un “roadbook” (o libro de ruta) con las instrucciones de navegación como única guía para llegar hasta los diferentes puntos de control marcados en el recorrido, que tiene inicio y final en el mismo lugar: Vielha.

Esta edición contaba con 7 puntos de control localizados y, al contrario que el año pasado, ningún control secreto. En ellos, voluntarios de la organización (Mayoritariamente pertenecientes al cuerpo de Voluntarios de la Val d’Aran) controlaban el paso de los participantes, que íbamos localizados con un dispositivo GPS que permitió seguir en tiempo real la posición de cada uno de los moteros. Algo que sin duda aumentaba notablemente la seguridad de los participantes. Nosotros mismos lo experimentamos en carne propia cuando, por un repostaje de emergencia tuvimos que desviarnos casi 20 Km del recorrido y recibimos una llamada de la organización para asegurarse de que estábamos bien, dado que habían comprobado que nos habíamos desviado excesivamente del recorrido trazado.

UNA FIESTA MOTERA INCOMPARABLE

Más de 700 participantes se dieron cita en el corazón del pirineo a lo largo del viernes, día de verificaciones técnicas y administrativas. Gran ambiente en el paddock durante la tarde del viernes. Amistades reencontradas, nervios, ganas e ilusión reflejados en la cara de los participantes. El compañerismo que caracteriza al mundo de las motos estuvo presente en todo momento.

La caravana motera y los constantes desplazamientos de las motos por el pueblo fueron un gran atractivo para los habitantes de la zona, llegándose a congregar, en algunos momentos, más de 1000 personas en el parking principal de la capital aranesa.

UNA AVENTURA QUE CADA AÑO LO ES MAS

740 Km por el pirineo catalán y francés, por carreteras de todo tipo. Esencialmente, carreteras que no encontraremos en los recorridos marcados por los navegadores comerciales. De hecho, ése es el espíritu que siempre ha caracterizado la RodiBook en sus 5 ediciones. Circular por lugares recónditos y desconocidos por los que nunca habrías pasado por voluntad propia.

Recorridos que exigen bastante pericia a los pilotos y suponen un mayor reto, pues en ese afán aventurero que caracteriza las instrucciones de RodiBook, tienen cabida todo tipo de situaciones. Desde rodear un castillo disfrutando de las preciosas vistas que ofrece sin que nuestras motos toquen asfalto, hasta circular por una pista pavimentada con cemento en plena tormenta en medio de la montaña, con tramos sucios e incluso rotos. RodiBook te obliga a sacar lo mejor de ti mismo a mandos de tu montura y de hecho, aunque en el momento uno se pregunta qué hace allí, una vez superado el tramo el orgullo propio empieza a invadirnos y empezamos escuchar unas vocecitas que nos dicen cosas como, “estoy en mejor forma de lo que pensaba” o “ahora que lo he pasado, no parece tanto como cuando lo he visto desde el otro lado”. Una experiencia única y enriquecedora que sin duda merece la pena vivir.

CARACTER INTERNACIONAL

RodiBook es un evento joven pero no por ello menos conocido. Tanto es así que motoristas de toda España y del mundo participan en el evento. En esta edición, hemos de destacar el impresionante esfuerzo de los numerosos participantes de Francia y Portugal, que en un mismo fin de semana recorrieron los 740 Km de la Rodi Book, a parte de los más de 1000km de ida y otros tantos de vuelta para llegar a Vielha.

La mayoría de ellos compartieron la experiencia en grupo, y algunos de ellos, además, lo hicieron acompañado. Ellos, y aún más si cabe, sus acompañantes, son los grandes héroes de esta edición.

EN LA VARIEDAD ESTÁ EL GUSTO

Una de las curiosidades que más magia aportan a RodiBook es la variedad de motos que en ella participan. Aunque el modelo más visto (casi el 70% de los inscritos) sea la BMW R1200 GS en sus distintas generaciones, hay quien se atreve con todo y participa a mandos de antiguas Impala o Bultaco Matador, incluso alguna Vespa Primavera se ha podido ver por el paddock. Por supuesto, motos más modernas y urbanas como la Yamaha T-Max o la Honda SH-300, así como diferentes modelos de customs, hiperdeportivas y clásicas han participado en el evento, incluido un Can Am Spyder modificado para ser conducido por un piloto parapléjico que, por cierto, es un habitual en este tipo de eventos.

SIN AYUDAS ELECTRÓNICAS

La gracia principal del evento es seguir el roadbook entregado por la organización y prescindir del navegador GPS. Esto aumenta considerablemente la emoción a una ruta que ya de por sí se presenta excitante y se mantiene secreta hasta el viernes anterior, día en el que se ve publicado el recorrido en un mapa mientras los participantes van pasando las verificaciones técnicas y administrativas.

Es curioso comprobar cómo los participantes agudizan el ingenio para construir sus propias cajas de roadbook. Desde los habituales “Tuppers” adaptados con dos lápices que cumplen la función de bobina para enrollar el roadbook, hasta algunos hechos con cajas de zapatos o carpetas de anillas.

Los más profesionales llevaban dispositivos metálicos soldados por ellos mismos e incluso algunos de ellos contaban con luz para garantizar la visibilidad de las instrucciones durante los tramos nocturnos en el inicio y fin de ruta, dado que las salidas empezaban a las 6:45 (aún de noche) y la mayoría de participantes llegábamos a Vielha pasadas las 20h de la tarde, momento en el que la luz empieza ya a escasear.

EL EQUIPO MOTOTALLER

Ernest y Jairo realizaron la ruta en 11h y 45 minutos a lomos de una KTM Superduke 1290 GT que la marca cedió para ello y una Triumph Tiger Sport 1050. Armados con el equipamiento que nuestros colaboradores técnicos cedieron para la prueba, sus cabezas iban protegidas por cascos Shark y Nolan, así como sendas equipaciones alpinestars les protegían de abrasiones en posibles caídas que por suerte no existieron. La comunicación de piloto a piloto estaba garantizada de la mano de Cellular Iberia, que aportó un kit de intercomunicadores de última generación Interphone Tour, y la navegación por el roadbook fue a cargo de VectorNote, que como de costumbre, nos cedieron la última versión de su dispositivo. Para optimizar al máximo el tiempo, se calcularon muy bien las paradas y se sincronizaron los depósitos de pilotos y monturas. Las paradas en los controles eran los momentos idóneos para publicar en las redes sociales en tiempo real y que nuestros seguidores estuvieran informados. La media de velocidad fue cercana a los 65 Km/h.

COMPORTAMIENTO EJEMPLAR

La gran conciencia y respeto de los participantes en esta edición permitieron no tener que lamentar accidentes de consideración, a excepción de uno ocurrido en la bajada del Port de la Bonaigua, al colisionar contra un coche que subía y en el que afortunadamente, el piloto no sufrió daños de consideración.

Teniendo en cuenta el número de participantes y la dureza de la prueba, se puede decir bien alto que es todo un éxito y que el colectivo motero ha demostrado una vez más, de qué pasta estamos hechos.

MEJORANDO AÑO TRAS AÑO

Es innegable que los detalles marcan la diferencia y RodiBook es una muestra indudable de ello. Tras 4 ediciones seguidas empleando la sala polivalente de Vielha, esta edición contó con unas instalaciones más grandes y mejor distribuidas, emplazándose en el parking principal de la población. Más amplio y capaz para acoger todos los espacios necesarios para el evento. Desde el parking vigilado y la carpa principal hasta la zona de stands donde los patrocinadores del evento (Michelin, KTM, Husqvarna, Anesdor, el Servei Català de Trànsit, Wunderlich y Petromiralles) daban servicio e información a todo el mundo. Por supuesto, Rodi Motor Services dispuso un taller móvil en el que se ofrecían servicios de cambio de neumáticos y mantenimiento básico para todos aquellos participantes que precisaran de ello.

KTM, por su parte, invitó al piloto de Raids y Enduro Iván Cervantes que cubrió el recorrido junto al resto de participantes a mandos de una SuperAdventure 1290. Toda una experiencia para aquellos afortunados que pudieron rodar junto a él durante algunos tramos.

La llegada también fue una novedad importante, pues un acto tan simple como pasar con tu moto por el escenario de la carpa y certificar tu llegada ante el resto de participantes, confiere a la hazaña aún más importancia. Un speaker animaba el ambiente y preguntaba a algunos participantes sobre su opinión y experiencia acerca de la ruta.

Todo esto mientras el resto de moteros disfrutaban de una cena sabrosa, con raciones que no dejaban pasar hambre y con un servicio amable e inagotable por parte de la organización.

Sin duda RodiBook es algo que todo motero debe vivir al menos una vez en la vida. Por nuestra parte, estaremos encantados de revivirlo tantas veces como sea posible. ¡Os esperamos en la edición 2017!

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