Riya T9: Bienvenida a la familia

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Sin duda que nos hallamos ante uno de esos fenómenos sorprendentes en los que los miembros de una familia se re- producen en otras unidades familiares bajo identidades distintas pero con los mismos trazos morfológicos. Podría llamarse mimetismo transfamiliar o simplemente economías de escala. Así sucede con la nueva Riya T9, el modelo de la marca china que ahora importa Motorien para nuestro mercado y que pasa por ser el remedo con apenas mínimas modificaciones de al menos dos modelos de moto que en MotoTaller ya hemos visto y probado: la GOES G125 GT y la Wottan Storm 125.

Así que ni mecánicamente ni dinámicamente ni cualitativamente podemos contar cosas muy distintas de las que hayamos podido contaros en su día sobre estos dos modelos. La Riya T9 es un escúter GT de logrado diseño que nos recuerda vagamente al de una Yamaha Xmax o una Kymco K-XCT. Perfiles afilados y líneas angulosas que la hacen moderna y atractiva envuelven un escúter bastante cómodo para la ciudad, incluso para dos personas, con una buena altura al suelo y una ergonomía bien resuelta que hace bastante agradables los paseos en ella.

En este caso, el motor está ya adaptado a la norma Euro 4 por lo que dispone de inyección electrónica y frenada combinada CBS. El propulsor se comporta razonablemente bien, aunque la incorporación de las nuevas normas de control de emisiones le han vuelto en un poquito perezoso sobre todo en el arranque desde parado, algo que corrobora su escueta cifra de potencia máxima, que se queda en 8,4 CV. Seguramente una mejor relación del variador podría paliar
en parte esta falta de garra, aunque muchas maravillas serán difíciles de conseguir.

En cuanto a conducción, no pueden hacérsele grandes reproches a la T9, puesto que cumple, sin más. Se maneja bien en el tráfico y en trayectos interurbanos, aunque lejos del comportamiento de otras gran turismo que aceptarían de buena gana un motor con más potencia. La T9 es discreta como su ajustadísimo precio, y ese es el factor más decisivo de todos, el prisma a través del cual podemos aceptar sin ambages los pequeños pecados veniales que Riya haya cometido con este escúter. Acabados realmente justos, plásticos que no encajan, una batería que roba casi la mitad del espacio bajo el asiento o un funcionamiento poco refinado son mucho menos dramáticos cuando pensamos en los apenas 2.000 € que cuesta.

  • Lo mejor: Precio de derribo, comodidad para piloto y pasajero y estética acertada
  • Lo mejorable: Acabados, comportamiento, motor rumoroso y lento

Nuestra motera: Mari Calero (@maricalero26)

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