Rider 300. La crónica de SmartMotoRiders

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Nuestros amigos de SmartMotoRiders realizaron la modalidad de 300 kilómetros de la Rider 1000 en el marco del proyecto #UrbanMode. Esta es su crónica del evento.

¿Quién dice que se necesita una “moto grande” para hacer el reto #Rider?

Como os contamos en la pasada edición, el Proyecto #UrbanMode tiene como objetivo fomentar el uso de motos urbanas -ya sean scooter o de marchas- con cilindradas iguales o inferiores a 125cc. Tal y como ya ha sucedido en alguna edición anterior de la Rider1000, ¿quién dice que se necesita una “moto grande” para hacer el reto #Rider? Se disfruta muchísimo del mototurismo con monturas urbanas. Además, haciendo kilómetros por carreteras súper entretenidas y disfrutar de unos paisajes bellísimos que para nada uno se imaginaría poder hacer con motos acostumbradas a transitar entre autobuses, taxis y mucho “ambiente urbano”. En nuestro caso, gracias a la gentileza de Keeway, que nos cedió la nueva RKF 125cc; a Orcal que nos entregó su modelo de 125cc Sprint; y a Benelli por dejarnos probar la nueva Scrambler Leoncino 500 E5, que hizo de moto de apoyo al proyecto #UrbanMode en todo momento.

Viernes 28: verificaciones en El Congost

A las 11 horas se daba por abierto el Control Administrativo de la edición de este año en el parking del Pabellón del Congost, y donde todos los colaboradores estaban preparados para empezar a recibir a los 2.500 motoristas que iban a recoger sus credenciales. Respetando en todo momento los protocolos de seguridad marcados por las autoridades sanitarias, un año más el ambiente que nos encontramos fue buenísimo.

El parking contó con la participación de destacadas marcas del mundo del motor como HondaYamahaBihr y Pirelli, entre otros. Además, el Servei Català de Trànsit colaboró ofreciendo una vez más la Formació 3.0, una sesión teórico-práctica de seguridad vial en la que hemos participado en numerosas ocasiones. Y, cómo no, también nos encontramos con muchas caras amigas a las que pudimos saludar.

Sábado 29: Rider300 #UrbanMode

CP 0: El Congost, Manresa (11:45h): año especial ya que es el 75º aniversario del Motoclub Manresa y, para nosotros, contentos de hacer realidad la segunda edición de la Rider300 UrbanMode. Nuestro reto comenzó antes de las 12.00h, casi 6 horas más tarde de que el primer participante tomara la salida en la modalidad de la Rider1000, a las 6.00h en punto de la mañana. Las temperaturas iban subiendo, alcanzando en este tramo casi los 30ºC.

El recorrido se iniciaba en dirección a la comarca de la Anoia. Siguiendo las indicaciones del roadbook, rodeamos las inmediaciones de Argençola, con sus molinos en la cima, para posteriormente enlazar con un camino que nos llevaría a Santa Coloma de Queralt. Ya en esta zona de la comarca de la Conca de Barbera, nos encontramos con varias zonas de fotógrafos, donde posteriormente podemos adquirir previo pago la instantánea en sus respectivos canales digitales.

PM 1: Blancafort (13:40h-18 km): como hormiguitas, “sin prisa pero sin pausa” seguimos rumbo a l’Espluga de Francolí, de pronto, cerca de Blancafort, nos encontramos con nuestro primer Punto Máster, lugar donde aprovechamos el parón para dar un reconocimiento a los más de 150 voluntarios que ayudan durante toda la jornada de la Rider. ¡¡Gracias!!

CP 1: L’Espluga de Francolí (14:05h-87 km): llegamos a nuestro primer punto de control, ubicado en ‘El Casal de l’Espluga de Francolí’. Este punto de control ya los pisamos dos ediciones anteriores, en la Rider700 de 2019. Empezaba a apretar el calor, ya superando los 30ºC. Paramos a refrescarnos y picar algo, antes de seguir dirección Isona, nuestro segundo punto de control. Dejamos atrás la Conca rumbo a la Segarra y Urgell.

Carreteras reviradas sin tráfico alguno, pasando por los secanos de Belianes-Preixana. Unos kilómetros más adelante, cerca de Ivars de Urgell, concretamente en la carretera del estanque, paramos a refrescarnos de nuevo, ya que ltemperatura superaba con creces los 35ºC. En este punto nos lo estábamos pasando tan bien con las monturas RKF 125cc, Sprint y Leoncino que nos despistamos y fuimos a aparecer a un pueblo fuera de la ruta: Vilanova de Bellpuig.

PM 2: Tudela de Segre (15:30h-151 km): cruzando la Serra de Bellmunt, y antes de llegar a Artesa de Segre, nos desviamos hacia Seró, donde en Tudela de Segre, la organización tenia montado un punto máster en medio del pueblo. Nos ofrecieron agua y un muy buen ambiente para encarar los últimos kilómetros bien rápidos hacia Isona por la L-512.

CP 3: Isona (16:20h-190 km): alcanzamos nuestro segundo punto de control, el tercero en esta edición de la Rider1000, ubicado en ‘Isona’. No hay que bajar nunca la guardia en carretera porque nos detuvimos repentinamente pues un ganado de ovejas estaba cruzando la carretera. Eso sí, debidamente custodiado por el pastor y su perro guía (en Cataluña es muy típico el gos d’atura català). Una vez en Isona, la organización tenia una buena montada en este pequeño pueblo de la comarca del Pallars Jussà, ya que era el único punto de control donde coincidían las 4 rutas (300, 500, 700, 1.000). Durante toda la jornada del sábado pasaron más de 2.000 motos a sellar sus respectivos pasaportes.

PM3: Rajadell (18:35h-297 km): tramo final de esta modalidad 300 en la novena edición de la Rider1000. Abandonando Isona, tal y como nos indicaba nuestro roadbook VectorNote enfilamos dirección Manresa por el track recomendado. La primera parte era la inversa de unos 20Km por la misma carretera de subida a Isona, lo que nos permitió cruzarnos con infinidad de compañeros que subían a sellar su pasaporte. Más adelante, nos desviamos dirección Ponts, Sanaüja y Torà, ya cercanos a la C-25 que no dejaríamos, pero por su vía lateral, que va conectando los respectivos pueblos. Cuando ya parecía que íbamos a finalizar la ruta, nos encontramos por sorpresa con nuestro tercer punto de control máster, ubicado por la zona cercana a la pequeña población de Rajadell.

CP 8: El Congost, Manresa (18:45h-312 km): finalmente, después de completar el recorrido completo de este evento no competitivo, entrábamos en el parque cerrado del Congost con más de 300 kilómetros de ruta.

Conclusiones

Al acabar la ruta en Manresa, y tras poner el último sello en nuestros pasaportes, la organización nos obsequiaba con la foto de la salida y el ya tan conocido PIN numerado. A buen seguro no será el último gracias al proyecto #UrbanMODE, que como hemos relatado de nuevo en este reportaje, permite con cualquier montura disfrutar muchísimo de esta pasión como lo son las rutas y las motos. ¡Ya estamos esperando la Rider1000 2022!.

Agradecimientos

Desde SmartMotoRiders queremos agradecer a toda la organización de la Rider1000 por hacerla posible un año más y también agradecemos a nuestra compañera de aventuras, Sandra, que como en la edición anterior, no dudó en enrolarse con nosotros en este nuevo proyecto al que le auguramos un largo recorrido. Para acabar, no queremos dejarnos a todos los colaboradores que dan apoyo a nuestro blog y, en particular, a los que han hecho posible que podamos seguir dando forma a esta particular #Rider300:

Podéis ver la crónica original clicando aquí.

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