“Redescubriendo el campo” laEdito de MotoTaller Nº 309

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Nuestros inicios con la moto no fueron lo fluidos que uno esperaría ni desearía, máxime teniendo en cuenta que después nos acabaríamos dedicando profesionalmente a esto de andar sobre un motor a dos ruedas. Pero de todo se aprende y si algo queda claro de esta pequeña historia es que polvo somos y al polvo volvemos.

La pasión por la moto corría por nuestras venas ya de chavales pero la razón obstinada nos decía que aquello era peligroso y que fácilmente acabaríamos por los suelos, como así sucedía a menudo. La bici nos enseñó durante años y repetidamente la mejor forma de dejar que la gravedad nos atrajera hacia la Tierra y a fe que lo aprendimos con letras de sangre. A una temprana edad, quizás demasiada para entender lo que nos traíamos entre manos (o mejor dicho, entre piernas), nos montamos por primera vez en una moto de trial de un amigo, una pequeña Merlín 50 que fue nuestro chivo expiatorio… y que, era previsible, acabó por los suelos como nosotros tras pegar un pequeño vuelo a motor gracias a un golpe de embrague demasiado brusco.

“Creo que el 90% de una carrera de motos transcurre entre las orejas.”

Kevin Schwantz

Ese episodio marcó un temor a las dos ruedas motorizadas que nos acompañaría muchos años, décadas incluso, hasta que le perdimos el miedo a eso de dar gas. Pero teníamos claro que de momento nos quedaríamos lejos de “lo marrón”, por si nuestra montura se tomaba la gravedad por su mano y decidía hacernos un “highside” sin nosotros darle permiso.

En todo este proceso de décadas, volver al campo nos seguía pareciendo una temeridad, aunque cada vez lo mirábamos con más cariño, dando toda la razón a los que dicen que hay solo dos tipos de moteros: los que aún no se han caído y los que alguna vez pisan el campo sobre una moto.

Los últimos años, los más intensos en nuestra vida de motero, hemos querido abrazar el campo con toda nuestra alma de dos ruedas, y desde luego que ocasiones no nos han faltado. Seguimos siendo un motero de asfalto al que eso de bailar sobre la moto y dejar que la rueda delantera tenga personalidad propia nos sigue dando un respingo en la espina dorsal, pero cada vez nos gusta más ensuciarnos de barro los fines de semana. El viraje hacia el campo es cada vez más acusado entre los moteros de cierta edad… y eso, se nota en el mercado de motos trail, maxitrail, endutrail e incluso scrambler que están llegando a nuestros concesionarios y consecuentemente saliendo de ellos.

Por todo eso, y porque sabíamos en nuestro fuero más interno que tarde o temprano volveríamos a morder el polvo, podemos decir que estamos redescubriendo un medio en el que, como sucede en la vida que nos toca vivir hoy en día, a veces hay que saber poner el peso a la derecha para girar a la izquierda, hay que saber dar un golpe de gas en el momento justo para barrer una curva o, sobre todo, darse cuenta que bailar es lo más divertido que se puede hacer con la ropa de moto puesta.

¡Gas y V’s!



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