Oktoberbook 2021. La crónica de Joan “Gongar”

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¿Eres de asfalto o tierra? En Oktoberbook hay una ruta para ti. Nuestro director Ernest Vinyals y nuestro colaborador Joan Gongar eligieron la modalidad off road y se “apretaron” la Rutaca (300 km) a lomos de dos Voge DSX. Gongar nos relata la que dio de si esta intensa experiencia.

Basella, capital del enduro. 7 am del 23 de octubre. Nos disponemos mi compañero y amigo Ernest Vinyals de MotoTaller y yo, a participar en la fiesta del Roadbook que organizaron los buenos de BaSSella Experiences, en la primera edición de la OktoberBook. Os anticipo que será la primera de muchas. Dirigida a moteros Trail, en ella se completan diferentes recorridos a seguir mediante roadbook, según la distancia escogida y entre dos opciones: On road y off road. La idea es completar las rutas, con controles de paso, siguiendo el roadbook, como si se tratara del mismísimo Dakar. Eso sí, sin competir, solo con el afán de descubrir y disfrutar de las magníficas rutas y parajes que el equipo de Pau Soler nos tenía preparadas.

Tanto en la versión de asfalto como la de off road, se presentaban tres opciones de rutas a elegir por distancia a recorrer. Nosotros teníamos por objetivo cubrir la versión off, y había que escoger distancia en las diferentes opciones:  Rutilla, con un bucle denominado Forest de unos 100 kilómetros, Rutaca, con dos bucles, Desert y Forest, de 300 kilómetros y la Fakirada con tres bucles, los dos mencionados más el Mountains, para un total de 500 kms… Realmente apta para muy pocos (solo dos participantes la realizaron). En el modo on road, las distancias fueron de 298 y 659 kms.

Fuimos valientes y nos aventuramos en la Rutaca. 300 kms de off son muchas horas de pilotaje. Fuimos a lomos de sendas Voge. Un servidor, con la novedosa 650DSX y Ernest con la 500DSX, calzadas con neumáticos mixtos, más orientados a lo negro que a lo marrón, pero con cierta versatilidad. Las novedosas trail son las versiones X con ciertas capacidades off road, pero sin llegar a estar especializadas en este aspecto, lo que hizo aumentar aún más las expectativas de aventura.

Iniciamos la andadura desde el Museo de Basella, con una organización simpática, atenta y simplemente eficaz. Se nota que saben organizar eventos de todo tipo, con una eficacia y entrega que te hace sentir partícipe de una actividad de calidad, diseñada para disfrutar al 100%.

Arrancamos. Disponíamos de cuadro de instrumentos de lectura de presión en ambos trenes, algo realmente práctico y muy eficaz. Seguimos las instrucciones del road book, muy bien confeccionado con viñetas claras, información correcta y muy precisa. Nos permitió evolucionar por el primer bucle “Desert”. Fue en medio de nubes a modo de niebla, pero sin perder el rumbo, con un terreno árido por la falta de lluvia de los últimos meses, piedras sueltas, gravilla (en ciertos tramos muuucha gravilla), algunas rampas de dificultad media, tramos con fesh-fesh literal, y un súper paisaje que una vez que el sol disipó la niebla nos permitió disfrutar de unas vistas espectaculares. Las pistas discurrían por las zonas de Vilanova de l’Aguda, Sanaüja, Biosca, Cabanabona, Artesa de Segre, Tiurana… rodeando Pons y volviendo a la base, tras 151 kms.

Las Voge se comportaron como cachorros de hiena hambrientas de pista. Acometieron los obstáculos y las pistas con soltura. Me encantó el motor y la posición de pie de la 650, a pesar de su llanta de 19” delante y de los Scorpion Rally STR, que claramente prefieren el asfalto, pero que permitieron a todo el conjunto desenvolverse con mucha soltura y diversión. He de decir que me lo pasé en grande. Ciertamente, el diseño de la 650DSX me permitía maniobrar cómodamente al llegar muy bien al suelo, a pesar de mi altura, 1.73, y ni en marcha ni en parado tuve nunca la sensación de que pilotaba una moto que pesaba 210 kgs. Eso sí, era curioso que en off resultaba mucho más cómodo pilotar de pie que sentado… (yo manejo mejor de pie, y es mi preferencia), pero esta 650 me invitaba insistentemente a estar la mayor parte del tiempo de pie. Quizás sentado estás demasiado encajado para el off, aunque por carretera iba perfecta en la posición normal sentado.

Después de un ligero pero reconfortante break en la base, en el Museu de la Moto nos dispusimos a completar el segundo bucle de la Rutaca, el “Forest”. Pistas más compactas, algo más boscosas, nos esperaban en un itinerario cuyo punto de retorno se situaba después de atravesar Solsona, no sin antes rodear la zona del Pi de Sant Just en dirección a Sant Llorenç de Morunys para iniciar el retorno a medio camino,  pasando por Lladurs, Castellar de Ribera, etc. Finalizarían así los 154 kms en Basella, en las instalaciones esta vez de BaSSella Experiences, donde nos esperaba una fiesta al estilo más puro Oktoberfest.

Las motos en este trazado se sintieron mejor. Fue más rápido, con pequeños saltos, algún paso precioso de agua y algunas pendientes rotas, donde las Voge se comportaron muy dignamente y nos permitieron ciertas florituras. La 650, con unas suspensiones que no permiten ningún tipo de ajuste y pensadas para sobre todo ir bien en asfalto, cumplieron muy bien a pesar de algunos rebotes en las zonas más rocosas y algunos topes en algún salto, sin percibir al menos por mi parte algo criticable. El exhaustivo ritmo que recibieron nuestras invitadas fue importante. En la 650 fue muy divertido y agradable. A medida que pasaban las horas de pilotaje, me divertía más. Es una moto muy polivalente y racional. La 500 es una alternativa muy diferente. Todo sucedía de forma muy parecida, pero con la particularidad de que al contrario de la monocilíndrica, la 500 forzaba un poco la posición de pie, por lo que Ernest pasó mayor tiempo pilotando sentado, aunque casualmente tuvimos un percance con una de las estriberas de aluminio. Lo pudimos solventar con un pequeño apaño que, no obstante, nos hizo perder tiempo y llegar ya de noche. La iluminación full led de estas Voge cumple sin ser una característica destacable de ambas. Pero sea como fuera, adentrarnos en los bosques de Lleida, de noche y para hacer offroad nos parecía una perspectiva demasiado temeraria, más aún que la mera participación, así que acortamos para dar por acabada la aventura.

Llegada a las instalaciones de BaSSela Experiences, con una zona interior para aparcar las monturas y cenar al más puro ambiente Oktober Fest. Un stand con representación de los amigos de Catalunya Roadbook nos esperaba para darnos la bienvenida. Fuimos recibidos con honores y un estupendo regalo utilizable in situ. Concluimos con una estupenda cena, muy germana, con una jarra para rellenar las veces que hiciera falta de cerveza. La “jarrita” de 1 litro fue un preciado y original obsequio de fin de fiesta de una Oktoberbook que ya de por sí es un regalo para los amantes del trail y el roadbook.  

Podéis disfrutar de este reportaje en el número 303 de MotoTaller correspondiente a noviembre de 2021.