MV Agusta Dragster RR: Puro hedonismo

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MV Agusta, más que construir motos, las esculpe. Es una marca creadora de arte sobre dos ruedas que trasciende el hecho meramente locomotivo del vehículo motorizado. La Dragster RR lleva esa filosofía al extremo, tensando hasta el máximo la cuerda del diseño para pergeñar una moto realmente única, excéntrica, sin medias tintas: la tomas o la dejas. Si te fías de tus ojos y tus entrañas, todo es amor. Solo cuando la pruebas te das cuenta que amar quiere sacrificios.

Hay que admirarla como una escultura renacentista: con los ojos del arte. Si así lo haces, no encontrarás nada más bonito, llamativo, precioso que ella.

Deberíamos hacer un máster en literatura comparada y otro en filosofía del arte para poder describir con palabras la belleza y espectacularidad concentrada en la MV Agusta Dragster RR. Esta criatura dibuja una silueta esbelta esculpida por líneas angulosas que parten de un manillar ancho y muy bajo rematado con unos aerodinámicos retrovisores en los extremos, tremendamente imprácticos, todo sea dicho.

Un motor de los que ponen los ojos en blanco cuando los aceleras y unos frenos al nivel de lo que hay que detener… Esto también es arte.

Vale la pena detenerse unos minutos a apreciar detenidamente esas espectaculares llantas de radios cruzados de 17’’. Rematadas en blanco y con la tornillería y el buje en rojo vivo, aportan un toque sublime que, sin embargo, le serán todo un quebradero de cabeza al profesional que le toque equilibrar los cercos después de cambiar las gomas sin dañar esas pequeñas maravillas. El tren trasero, con el faro incrustado en el colín, muestra un diseño audaz y sensual que, eso sí, hace que la plaza del acompañante se convierta en anecdótica, una pequeña tortura que hace que la Dragster RR sea, de facto, una monoplaza. Acabando con los detalles estilísticos más llamativos, no podemos dejar de mencionar la triple salida de escape, un detalle marca de la casa en las MV Agusta “trepistoni” que ya da pistas sobre el agresivo temperamento de esta joya sobre dos ruedas. Solo el faro delantero se muestra como el único elemento discordante ya que no acaba de encajar en esta estética superlativa… pero más bien por excesivamente discreto.

Podría ser una moto efectiva en conducción deportiva si no fuera porque incluso para ese menester, la MV Agusta Dragster RR es tremendamente incómoda.

Cuando te pones a los mandos de la Dragster RR, empiezas a entender que toda esa belleza tiene un precio, y no nos referimos solo al económico sino a la supina incomodidad que exige su postura de conducción. De hecho, queda muy claro que estamos ante un modelo solo apto para realizar pequeñas salidas de fin de semana y pensando más en poder lucir exclusividad y excentricidad que en disfrutar mucho. La unidad que nos cedieron llevaba una goma delantera muy desgastada lo que comprometía su comportamiento y nos privó de poder comprobar si éste cumplía las  expectativas generadas por tan sofisticado envoltorio. Aún así, se intuye deportiva gracias a un conjunto ágil acompañado de un poderosísimo tricilíndrico que invita a retorcer el puño cada vez que tienes metros por delante.

Siempre se ha hablado de la poca fiabilidad de estas motos. El mito de la moto de domingo, porque el resto de la semana está de camino a o saliendo del taller. Desde la marca apuntan que el Trepistoni equipado también en la Brutale y en la Turismo Veloce, ha mejorado sustancialmente en este aspecto y alcanzado cotas de fiabilidad muy respetables. Veremos en unos cuantos años qué dicen sus propietarios.

La triple salida de escape “marca de la casa” aporta una imagen poderosa y con ADN 100% MV Agusta.

El sonido que emana del escultural escape al ralentí no le hace justicia. Es un sonido peculiar, desarreglado, como de piezas sueltas y un tanto desconcertante que se convierte en un estridente y vibrante aullido cada vez que sube de vueltas. ¡Y cómo sube! El nivel de rendimiento del motor es sublime. Tiene una capacidad de recuperación brutal, vayas en el rango de revoluciones que vayas, aunque es arriba donde esta pieza de ingeniería lo da absolutamente todo, mientras te embriaga con su sonido infernal. La potencia y, sobre todo, la forma de entregarla es, sin lugar a dudas, acorde a la estética transmitida.

El tablero tiene todas las funciones que uno espera, solo que para manejarlo hay que ser como un espía para descifrar sus mandos…

La MV Agusta ofrece una notable carga tecnológica que ayuda a domar la enorme potencia transmitida a la rueda trasera. Para ello, la Dragster RR ofrece cuatro mapas de control de par y ocho niveles del control de tracción. Además, los de Varese han montado un cambio semiautomático bidireccional con un muy buen funcionamiento que te permite centrarte solo en la carretera. Por desgracia, navegar en los complejos menús a través de la aún peor botonería puede llegar a convertirse en un suplicio.

Evidentemente, conducir toda una súper exclusiva MV Agusta Dragster RR tiene un precio elevado que parte en los 18.900 €. Esta motocicleta es para aquellos moteros que sientan pasión por las dos ruedas, que tengan un bien dotado bolsillo y, sobre todo, que dispongan de otra moto más cómoda para hacer sus conmutaciones diarias. Eso sí, este modelo representa la sublimación del diseño y del arte aplicado a una moto. No podía ser otra que una MV Agusta. Motorcycle Art, según su acertado eslógan de marca.

MV Agusta Dragster RR


MOT: Tricilíndrico en línea, 4 v, DOHC, 798 cc,
refr. líquida, iny. electrónica, Euro 4, ABS+TCS.
POT.: 140 CV PAR: 86 Nm DEP.: 16,6 l. PES: 181 Kg
PVP: 18.900 €

Lo mejor:

  • Escultura hecha moto 
  • Entrega de potencia salvaje 
  • Exclusividad innegable
  • Frenada poderosísima

Lo mejorable:

  • Incómoda hasta decir basta 
  • Autonomía muy escasa 
  • Manejo del tablero de instrumentos

Nuestra motera:

Maria Prieto – @mariadmaria

Equipación:

Casco
Shiro SH-501 Camouflage
Chaqueta
Segura Dorian
Guantes
RST Urban Air II

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