Moto Motor (Lleida): “Vuelve a casa”

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Hace más de 30 años, Ramon Solé, administrador de MotoMotor Lleida, ya trabajaba de mecánico. “Yo ayudaba a los hermanos Gil en carreras, enduro, raids, hasta que uno de ellos, Gonzalo, me propuso ir al Dakar en el año 90. Una experiencia potente, divertida, muy peculiar, y cuando regresamos, había una vacante de mecánico en Auto Tractor S.A. Y allí me quedé, una empresa con gasolineras, la concesión de Opel, tractores, camiones, cosechadoras, de todo, también vino la moto…”. Se produjeron cambios en la organización de aquel negocio y le propusieron quedarse con la concesión que ya tenían de Yamaha.

Solé confiesa que no lo veía claro pero junto con otro compañero con el que comenzaron, de socios, decidieron aceptar, ampliaron el espacio… “hasta que crecimos más de lo que podíamos”. Su socio se quedó con la parte de los quads, “que eran un boom, al otro lado del edificio, y yo me quedé con las motos. En 1995, ya trabajábamos como Yam 973. Y en 2015, 2016 montamos otra sociedad”. Solé es socio minoritario y creador de MotoMotor S.L.: “Intentando seguir adelante”. Nos cuenta que hubo otra concesión en la zona que además de Yamaha tenía KTM, y eso al fabricante japonés no le gustó. “Coincidiendo con un grave accidente que me tuvo impedido un tiempo, decidieron cancelarla”, explica Solé. “En 2013, me adelantaron desde Yamaha que algunas cosas cambiarían en los concesionarios. Años después empecé a hacer estudios, análisis y me di cuenta de que las instalaciones se quedaban pequeñas. Ahora como socio minoritario en el nuevo local es otra cosa”, añade.

Contra una pandemia
Confiesa que son un concesionario grande, pero la pandemia ha complicado los precios del transporte, algo que repercute en el precio del producto, “y eso nos está castigando actualmente. Los costes logísticos también”.

El mercado de Lleida es muy peculiar. “En cualquier crisis creo que es de los primeros en frenar, y de los últimos en despertar. Y Lleida tiene una particularidad complicada, la climatología. Además, la cantidad de clientes que necesitan la moto para el desplazamiento diario ha ido creciendo en estos años, pero no lo suficiente. No existe la necesidad de escúter de Barcelona. Otro punto complicado son las distancias. Cuesta usar la moto, por las escasas distancias. La falta de uso da más problemas o refrigeraciones, pero las motos tienen tan pocos kilómetros…” Sobre la venta, reconoce que ayuda a “poner motos en la calle, pero el taller es lo que da dinero. La venta es un buen tanto por ciento de nuestra facturación, pero cuando haces números escrupulosamente, el margen es inferior al taller. Los márgenes comerciales son delgados y los costes financieros, tremendos”.

Prescriptor
Solé reconoce que recomienda al cliente. Analizando el uso que le hace el conductor. “Si conectas y ve que te preocupas, fidelizas al cliente. Conservamos más del 50% de ellos. Al que viene solo pensando en el precio, le doy a entender que se ha equivocado de lugar. Yo no puedo saber qué precio va a valer la revisión de una moto que no conozco, no puedo hacer presupuesto previo. Yo tengo que ser prescriptor, le tengo que explicar todo. He de hacer pedagogía”.

MotoMotor Lleida dispone de buena cantidad de escúter, “hasta la T Max, y moto más grande. En carretera, el turismo, las tracer, las MT naked, triunfan bastante. La Ténéré 700 ha sido un éxito tremendo. La lista de clientes con reserva ha sido brutal”.

El centro, ubicado en unas nuevas instalaciones en está formado por cuatro trabajadores entre los departamentos comercial, administración, recepción, recambios y mecánica.



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