MM Proracing Motos (St. Feliu de Llobregat, BCN): “Todos vuelven”

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Los inicios moteros de Marc Mollón, propietario del taller MM Proracing Motos de Sant Feliu de Llobregat (Barcelona), se remontan a la beca que recibió de la Monlau. A partir de ese momento Mollón se metió en el mundo de las carreras de enduro, donde asistió a pilotos como Miki Arpa, Marc Coma y especialmente Gerard Farrés, a quien recuerda con especial cariño por su calidad humana. De manera paralela, fue entrenador personal de Tito Rabat.

En el año 2008, Mollón era mecánico de competición en Motos Bordoy, pero el estrés del mundillo le llevó a tomar una decisión habitual en su gremio: establecerse por su cuenta, ser su propio jefe y encauzar una vida que, laboralmente, es una locura de futuro incierto y conciliación familiar casi imposible. Ahí se gestó MM Proracing Motos.

Autosuficientes
Tras adquirir una nave en Sant Feliu de Llobregat, aún tuvo que pasar un año hasta presentar su negocio ya que echó a sus espaldas todo el proceso de reforma, etapa que recuerda de puntillas porque le faltaban horas a cada uno de aquellos tremendos días. Los primeros pasos de MM Proracing siguieron la senda que él mejor conocía, la preparación de motos de competición. Gracias a su prestigio laboral, nunca le faltaron clientes y el taller trabajaba “a puerta cerrada” con la agenda llena. La voluntad de marcar un punto y aparte le llevó, en 2016, a reorientar el negocio hacia la reparación de motos de calle, la restauración de motos clásicas y las preparaciones custom y café racer. Mollón remarca con orgullo que son plenamente autosuficientes con la maquinaria y que sea cual sea el trabajo a realizar, todo empieza y acaba en su taller, sin delegar tareas a terceros.

El equipo humano de MM Proracing lo encabeza Marc Mollón, su mujer Sandra cuadra las cuentas y un par de mecánicos (Iker y Pep) completan el staff. El día a día son las revisiones, la mecánica rápida y la atención a motos siniestradas. De manera esporádica, deben restaurar viejas glorias para las que no hay fecha de entrega ya que los trabajos artesanales requieren un tiempo que no se mide ni en horas, días, o siquiera en meses: hay clientes que han esperado hasta tres años para volver a rodar con la niña de sus ojos. Respecto al cliente tipo, los escúteres y la motocicleta convencional están prácticamente al cincuenta por ciento… y todos vuelven, porque el espectacular currículum de Marc Mollón se complementa con una honestidad que hace del boca-oreja su mejor campaña publicitaria.

Referente a la nueva normativa de emisiones en las grandes ciudades, Mollón dice que el mercado de la restauraciónno le ha afectado especialmente” al estar el taller fuera de la Zona de Bajas Emisiones de Barcelona y atender una clientela mayoritariamente local, pero en lo que respecta a las motos de operatividad diaria, durante el año pasado envió una veintena al desguace, lo que en buena parte de los casos significa perder también al cliente.



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