Mapfre Cuidamos tuMoto nos recuerda cuáles son las averías más frecuentes que sufren las motocicletas

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El Club de motos gratuito para socios con moto asegurada en Mapfre, Mapfre Cuidamos tuMoto, informa sobre cuáles son las averías más frecuentes de las motocicletas. Al hilo de esta cuestión, recuerda que la prevención y un correcto mantenimiento son fundamentales para evitarlas.

  • La batería: el 11% de las consultas que han llegado al motoConsultorio de Mapfre Cuidamos tuMoto en 2021 son relativas a la batería, la avería más imprevisible en una moto. Una batería tiene una vida media útil de uso de 5 años que te puede dar una idea de su longevidad, pero la temperatura de tu zona, el tipo de recorridos que hagas o la frecuencia de uso son aspectos que inciden directamente en su durabilidad. De un día para otro, sin avisarte, la batería te puede dejar tirado. Si empiezas a notar que el motor gira con menos ímpetu en el proceso de arranque, empieza a pensar en sustituirla. Si mantienes parada tu moto durante periodos muy largos (invierno), desconéctala, si no deseas hacerlo existen cargadores que mantienen constante la carga de la batería, evitando su deterioro.
  • La cadena: la rotura de la cadena es una de las averías más peligrosas que puedes sufrir. Si tienes mucha suerte, tan solo sentirás que el motor se sobre revoluciona repentinamente y la moto deja de acelerar. Mientras te suceda a baja velocidad o en línea recta, probablemente no pase de un susto. Aunque si experimentas esa sensación en curva, te podría llevar a una situación de inestabilidad. Pero todo se puede complicar peligrosamente. Una cadena rota puede atascarse en la corona de la rueda y bloquearla, lo que provocará que la moto derrape; o engancharse en el piñón, provocando una costosa rotura del motor. Mantener la cadena bien limpia, engrasada y tensada es parte del mantenimiento más básico de la moto (hazlo entre 500 y 1.000 km). Cuando el desgaste de la cadena empiece a llegar a su límite (la cadena se estira y los tensores no admiten más ajustes), cámbiala. Y hazlo junto al piñón y la corona, para que todo ruede a la perfección.
  • Frenos: para evitar averías en un sistema tan fundamental en la seguridad como el de frenado debemos vigilar el desgaste de las pastillas y cambiar el líquido de frenos de su sistema hidráulico cuando nos indique el fabricante, ya que está expuesto a elevadas temperaturas de trabajo y pierde sus propiedades. Como norma general debe cambiarse cada 2 o 4 años en función del tipo que sea.
  • Suspensiones: garantizan el correcto contacto de los neumáticos con la carretera. Se Debe comprobar que no presenten golpes ni pérdidas de aceite, cambiando periódicamente el aceite de la suspensión delantera y sustituyendo sus retenes si se detecta alguna fuga.
  • El embrague: pieza del motor expuesta a grandes esfuerzos mecánicos porque tiene la misión de trasladar internamente la fuerza del motor al cambio, y de ahí a las ruedas a través de la cadena. Los embragues están diseñados para soportar ese trabajo, pero o bajo una conducción extrema o de mal uso como mantener prolongadamente apretada la maneta del embrague con una velocidad insertada en un semáforo estando parado, acelera su desgaste. Así que, los cambios de marchas, cuanto más suaves, mejor.  Y en los semáforos, conviene esperar en punto muerto.
  • Los cables de acelerador y embrague: las motos más modernas o de gama alta ya no sufren roturas de cables de acelerador y embrague porque ya no los utilizan. En los últimos tiempos, los aceleradores se han convertido en mandos electrónicos que informan por señales eléctricas a la centralita de tus intenciones (acelerar más o menos); lo mismo sucede con los embragues que empiezan a ser sustituidos por sistemas de accionamiento hidráulico. Pero si tu moto “es de cable”, ajusta el tensado del embrague periódicamente y lubrica los puntos móviles (los extremos del cable). Y sustituye un cable deshilachado o una funda del cable rozada, el conducto por donde se desliza el cable.
  • La centralita: la electrónica ha mejorado exponencialmente el rendimiento de las motos aunque en sus primeros años fue una fuente de averías fortuitas. La centralita es el cerebro electrónico del motor, desde donde se gestiona básicamente su funcionamiento (inyección y encendido). En las motos más avanzadas, la centralita también tiene en cuenta la información del control de tracción, ABS, etc. Es una avería cara por lo que poco se puede hacer por evitarla.
  • La bomba de gasolina: el cambio del carburador por la inyección en los motores modernos trajo consigo bombas eléctricas para el suministro del combustible, un elemento a priori técnicamente sencillo pero que se ha convertido en una avería frecuente en muchos tipos de motos. No agotar habitualmente la reserva de gasolina puede ayudar a prevenir su avería. Síntomas como pequeños tirones o un mal arranque del motor pueden advertir sobre su mal funcionamiento.  Ante estos síntomas se debería sustituir para evitar quedarte tirado.
  • Luces: resulta inevitable que una bombilla se funda pero no sabemos cuándo lo hará. Tradicionalmente, las bombillas han sido y son parte del repuesto que llevan las motos y los coches a bordo. Las motos más modernas empiezan a utilizar iluminación LED, una tecnología que ofrece mayor brillo y menor consumo que las bombillas convencionales y además proporciona una mayor durabilidad.
  • Pinchazos: no se puede considerar una avería como tal pero automáticamente anula la capacidad para circular. Mantener las presiones adecuadas no evitará un pinchazo con un clavo pero sí puede prevenir frente a otros pinchazos en las ruedas con cámara como los pellizcos si se circula sobre baches o se sube a un bordillo.

Por último Mapfre Cuidamos tuMoto subraya que ofrece a sus socios el servicio motoConsultorio a través del cual ayuda a resolver dudas relacionadas con el mundo de la moto. Un equipo de profesionales las analiza y las responde en menos de 48 horas vía telefónica o por e-mail.