“Maldecir limpia el alma”, una optimista reflexión de Ernst Prost (Liqui Moly)

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El gerente de la compañía alemana, Ernst Prost, ha enviado una circular a todos sus compañeros de Liqui Moly para tratar de espolear el miedo y el pesimismo que se ha instalado recientemente en todo. Asumiendo su función de líder, el directivo germano lanza un mensaje para que todos, él el primero, afronten el futuro con energía y determinación y se asuman las responsabilidades con la empresa y, sobre todo, con la sociedad.

La circular Ernst Prost Liquy Moly: Maldecir limpia el alma

Queridos compañeros y compañeras: Queridos compañeros de viaje:

Si maldecir limpia el alma, entonces la mía estará reluciente 🙂 No, no me dejo comer por dentro. Para empezar porque me angustiaría… La crisis pone muchísimas cosas en evidencia. Varias veces al día me acuerdo del dicho: En la tribulación se reconoce a los amigos. Hay sorpresas en ambos sentidos… Pero todos los días se puede constatar, como hizo Hölderlin, que al aumentar el peligro también surge lo bueno que nos salva. Muchos dan ese paso adelante, afrontan las cosas, ayudan, hacen su aportación personal para que podamos dominar esta crisis y ayudar a otras personas.

Pero no siempre se ve en primera fila, como debería ser, a los que tienen los brazos más fuertes y las espaldas más anchas (y los bolsillos más llenos), sino a los que tienen el corazón más grande y a los que Dios dotó con empatía y compasión, capacidad creadora y sentido de la responsabilidad. Hay algunos que, ni en tiempos de crisis, pueden dejar de pensar primero en sí mismos, luego en sí mismos y al final en sí mismos. Seguramente pasó algo parecido en el Titanic… Ahora no estamos en un barco, sino somos una empresa con mil personas, la tripulación, y varias decenas de miles de pasajeros, que son nuestros COMPAÑEROS de negocios…

Tenemos el mar embravecido, pero no estamos escorados. El viento sopla por proa, pero eso no es nuevo para nosotros. Quizá tengamos que remar más, con toda seguridad diría yo. Pues entonces lo hacemos. Probablemente tengamos que achicar agua, allí donde haya entrado. ¿Y qué? ¡Tampoco pasa nada! Pero no hay que preparar los botes salvavidas. Y menos practicar el “sálvese quien pueda” o el “hombre al agua”. Eso no es lo nuestro. Mejor maldecir con toda el alma y enfrentarse con fuerza que huir sin despeinarse.

¿Cuándo fue la última vez que leyó o vio algo de la competencia? Todos a cubierto, con teletrabajo o jornada reducida. El único que trabaja es el contestador automático… ¡Fantástico! No esperaba otra cosa y parece que una enorme multinacional tampoco es capaz de más. ¡Es el momento oportuno y la oportunidad de oro para lanzar una gran ofensiva contra la competencia! Ya de por sí, en los buenos tiempos, estos muchachos se esconden y tienen miedo a equivocarse. Nosotros, al contrario, podemos ahora ponernos en marcha y presumir. Podemos pisar el acelerador y demostrar que como empresa asumimos responsablemente nuestro deber en la sociedad y por la sociedad. Vendemos como campeones, pero también ayudamos como campeones. No es fruto de cálculo alguno, somos así. Veo todos los días como damos lo mejor con todo el corazón, con toda el alma, con toda la materia gris: dinero, mano de obra y compasión. No puede ni debe ser de otra manera. Quien todavía se queda tranquilamente en el sofá y espera a que todo mejore, no ha comprendido para qué están las empresas y qué es lo que nos hace humanos.

Algunos hablan de la economía por un lado y de los ciudadanos por otro. Ese enfoque está mal. Los ciudadanos son la economía y la economía está formada por ciudadanos. Fíjense en otros países y vean cómo sufren las personas cuando la economía se derrumba. Una economía que funciona es la fuente de bienestar, seguridad y también de salud para las personas. A nadie le pido más que a mí. Ahora tenemos que servir a la economía, y con ello a las personas en Alemania y en todos aquellos países donde trabajan y viven nuestros clientes y amigos. Dos terceras partes de nuestros negocios están en la exportación, fuera de Alemania. ¡No solo se puede tomar, también hay que dar! Es lo mínimo que nosotros mil deberíamos, podemos, debemos y tenemos que hacer como obligación. Cuento con ustedes, como en los últimos 30 años. ¡Y ustedes pueden contar conmigo!

Ernst Prost, Gerente Liqui Moly

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