Malaguti Monte Pro 125: Igual a diferente

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El grupo austriaco KSR está que se sale de las gráficas. En este mismo número encontraréis un interesante reportaje hablando de sus planes para nuestro mercado, en el que esperan crecer notablemente y convertirse en uno de los tres principales actores, al menos en lo que toca a motos y escúteres pequeñas. Pero KSR no es solo una gran empresa que distribuye otras marcas (en el resto de Europa son los encargados de importar las motos de Royal Enfield, Benelli, CF Moto o NIU), sino que han tomado la determinación de hacerse fuertes con sus marcas propias y por eso han iniciado una meteórica carrera para crear un abanico de modelos propios incorporando de paso algunas marcas míticas como Lambretta o, en este caso, la defenestrada Malaguti, que vuelve con más fuerza que nunca.

Malaguti era una marca italiana nacida en 1930 cerca de Bolonia. Especializada en motos pequeñas con soluciones técnicas sorprendentes y gran calidad en sus componentes, en sus últimos tiempos no pudo aguantar con entereza el envite de la invasión de motos asiáticas de bajo precio y acabó cerrando definitivamente en 2011. Pero así es que en 2018 el grupo KSR decidió comprar la marca para volver a producir motos con ese nombre. Recuperó el modelo Madison, el escúter que realmente sustentó las ventas en el último tramo de la marca original que ahora se venía produciendo, paradojas de la vida, en China y del que incluso Rieju obtuvo una parte de la producción para bautizarlo como CityLine. De hecho, la marca catalana utilizó durante años muchos de los modelos de Malaguti como base para sus creaciones.

Pero aún no hemos llegado a la Monte Pro que hoy probamos aquí y que resulta que también proviene de China, pero en este caso su creación original se debe nada menos que a Derbi. También cuando la marca de Martorelles entró en la órbita del grupo Piaggio, empezó a desarrollar nuevos productos para no colisionar con la oferta de las muchas marcas del grupo de Pontedera. Ahí nació la Mulhacén, una creación auténtica, inclasificable e irrepetible, deudora del concepto scrambler pero con altas dosis de trail y naked en su diseño. La Mulhacén ganó un buen número de premios de diseño y su motor 125 de altas prestaciones (roza el límite legal de los 15 CV para la convalidación del carné B1) acabó fabricado por Zongshen, quien al cierre de Derbi siguió produciendo el modelo para venderlo a varias marcas distintas, con modificaciones de diversa índole, creando motos como la FB Mondial HPS, la UM Scrambler, la Aprilia Scrambler (que no se vende en España) o la propia Rieju Century.

Una de esas iteraciones es la Monte Pro que hoy nos ocupa. Pero de hecho, según KSR, se acabaron las recreaciones en base a ese modelo, porque ellos se han quedado con la exclusiva para venderlo bajo su marca. Y para nada es una mala exclusiva, ya que este modelo, desarrollado en su día con las máximas prestaciones en mente (llegó a montar un motor monocilíndrico Minarelli de 660cc como el de la Yamaha Ténéré o el de la Aprilia Pegaso), si algo tiene como característico es su excelente comportamiento dinámico y su solidez a la hora de afrontar curvas y carreteras sinuosas. Buena nota para suspensiones y frenos; quizás teniendo en cuenta la orientación del modelo y montando latiguillos metálicos y pinzas radiales, hubiéramos esperado más de la frenada (como disponer de ABS), si bien el resultado es convincente, homogéneo y permite una utilización incluso deportiva para el día a día.

Por lo demás, la Monte Pro de Malaguti es una moto especial que no tiene su público en el usuario básico que busca la 125cc más económica para simplemente desplazarse. Es ergonómica e intuitiva y hasta permite un uso a dúo aceptablemente cómodo. Sin embargo, una decoración poco trabajada y seguramente su tarifa algo elevada para competir en un segmento tan sumamente poblado y encarnizado en el precio como es el de las motos de 125, en el que 100€ son un abismo entre uno y otro modelo, quizás sean sus aspectos mejorables más sonoros.

Lo mejor:

  • Estética atractiva
  • Prestaciones respetables
  • Fiabilidad demostrada
  • Posición de conducción natural

Lo mejorable:

  • Precio respecto a competencia
  • Decoraciones poco meritorias
  • ABS no disponible

 

 

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