Macbor Johnny Be Good: El orgullo de Chuck Berry

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La gama Macbor Classic se caracteriza por ofrecer productos con altas dosis de elegancia, una gran atención a los detalles y una coherencia estética muy bien lograda. Con la llegada de la Johnny Be Good, la marca española ha añadido a su fórmula un poco de deportividad, actitud desafiante y mucho rock & roll, ingredientes indispensables para conseguir crear una auténtica café racer. Este es, sin duda, el modelo más desenfadado de Macbor que, además, toma prestado su nombre del himno de Chuck Berry “Johnny B. Goode”, la leyenda negra del R&R americano de los 50s.

Disponible en un solo color, negro brillante con detalles dorados, la motocicleta hace una propuesta fresca, inspirada en los colores del Lotus de F1 John Player Special, que no tiene complejos al reconocer que ha sido fabricada en China. Dada la gran experiencia de los Bordoy en nuestro mercado, son buenos conocedores de las mayores pegas que tienen otros modelos de similares características. Por consiguiente y como ocurre con otras creaciones de la gama clásica de Macbor, los estándares de calidad en sus acabados son, positivamente, sorprendentes.

Se puede percibir el mimo que se ha puesto en detalles como su deportivo semimanillar, la cinta que envuelve el colector, el depósito de gas externo de la suspensión trasera o los maravillosos retrovisores enganchados al manillar. Todos estos elementos ayudan a transmitir ese espíritu café racer tan atractivo. La postura de conducción, por tanto, es un tanto avanzada sin llegar a ser incomoda. Su baja altura del asiento convierte a la Johnny Be Good en una montura muy accesible para un gran rango de potenciales compradores. La instrumentación, compuesta por dos relojes analógicos, redondea esa estética clásica deportiva tan buscada. En este sentido, es destacable la calidad de la botonería y otros remates que son netamente superiores a otros modelos de la competencia. La iluminación de este especial modelo corre a cargo de la tecnología LED, una elección ideal con la que dotar a esta montura con un punto de modernidad que, además, aporta seguridad y confort a su piloto.

La parte ciclo de esta “clásica” de Macbor es prácticamente idéntica al de las otras dos. Sin embargo y dado el especial carácter deportivo de esta montura, los ingenieros de la marca catalana han realizado una serie de modificaciones con las que dotarla de un comportamiento y sensaciones más deportivas. Además del semimanillar, la Johnny Be Good es el único modelo de la gama Classic en equipar de serie un doble amortiguador trasero con depósito de gas separado. Este elemento se combina con la horquilla invertida delantera con la que se consigue una altura del asiento de 780 mm, la más baja de las clásicas y, también, la más accesible para una mayor variedad de estaturas.

La café racer española confía su capacidad de detención a un solo disco ubicado en cada eje, unidos entre sí por un sistema de frenada combinada. Un conjunto que se mostró con suficiente mordiente, teniendo en cuenta el ligero peso de la motocicleta que deja la báscula en unos buenos 126 kg. Ayudando a reducir el peso, encontramos unas preciosas llantas de aluminio con radios que, a su vez, montan unas gomas 110, delante, y 130, detrás.

El propulsor que anima a la Johnny Be Good, idéntico al de sus otras hermanas clásicas, es un monocilíndrico de 124 cc 4 tiempos, refrigerado por aire y con inyección Mikuni. La potencia declarada es algo inferior a los 10 CV por lo que esta montura no ofrece grandes capacidades dinámicas. Por el contrario, el consumo que es capaz de declarar se asemeja al que tendría un Zippo de los de antes, es decir, un valor irrisorio de 1,9 litros por cada 100 km. La transmisión de 5 relaciones, de agradable y suave funcionamiento, tiene un buen escalonado, aunque no estaría de más una sexta marcha con la que desahogar el motor en travesías de mayor distancia.

La Johnny Be Good es, por derecho propio, una de las café racer más interesantes del mercado. Evidentemente, es una motocicleta para aquellos que empiecen o no tengan grandes aspiraciones dinámicas. A esta moto le gusta salir a pasear, disfrutar de las curvas y lucir al sol, siempre con una enorme dosis de originalidad y distinción. La propuesta de Macbor para el segmento café racer se resume en una moto fiable, sencilla y solvente que entra por los ojos y convence por la estética, los detalles y, sobre todo, por un ajustado precio.

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