KTM Duke 125

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JUVENTUD AL PODER

La entrada de la firma austriaca en esta categoría de asfalto no ha sido improvisada, ni mucho menos. KTM ha querido hacer una moto adulta para los más jóvenes, una máquina de verdad para colmar todas las expectativas del público más dinámico e inquieto. Así es la Duke 125, joven y como sule ser en esta marca “ready to race”.

Para empezar este nuevo modelo fue estudiado y diseñado en colaboración con la agencia de diseño Kiska de Salzburgo, con una interesante particularidad, KTM utilizó como consultores a los destinatarios finales del producto. Me explico, el estudio del mercado para la Duke 125 no consistió en el habitual sondeo de mercado, se fue mucho más allá y en la creación del concepto los diseñadores de la marca preguntaron, dejaro opinar y escucharon a cientos de jóvenes sobre como debía ser el diseño de una moto actual.

El resultado de semejante experimento es la KTM Duke 125, una máquina de y para los más jóvenes.

La Duke se resume rápidamente, una naked de ancho manillar y aspecto decidido que responde al segmento freestyle, cercano al supermotard. ¡La bomba!

Estilo actual

Una máquina que tiene detalles como un entallado depósito para todo tipo de público, altos, bajos chicos y chicas y una ergonomía que ofrece comodidad y un perfecto control de la situación gracias a su ancho manillar. Todo un lujo su pantalla multifunción en la que junto al tacómetro encontramos un reloj, un indicador de marcha, un odómetro total, el tiempo de viaje, 2 odómetros parciales, y además, el nivel de gasolina, el consumo en litros/100 km o km/litro, la autonomía restante y la distancia hasta la siguiente revisión. Un verdadero ordenador de a bordo.

Además su máscara delantera es todo un ejercicio de estilo en tanto que los intermitentes, la luz trasera y la luz de matrícula emplean leds para su iuminación.

Más. El corazón de esta pequeña revolución naranja es un monocilíndrico de 124,7 cc. de última generación con culata de doble árbol de levas que actúa sobre cuatro válvulas. Además gracias a las levas y válvulas ligeras es posible un nivel de giro muy elevado, muy por encima de las 10.000 revoluciones; mientras que por otra parte se han realizado duras pruebas de resistencia de más de 50.000 kilómetros en gran parte con el gas a tope, para confirmar la ausencia de problemas y la robustez del conjunto.

altEn cuanto a las inercias de masas típicas de las mecánicas “mono” han sido minimizadas mediante un eje de balance, que así elimina molestas vibraciones; mientras, el sistema de gestión de motor es un EMS de Bosch, con inyección electrónica y un cuerpo de inyección de 33 mm. El mapa de inyección tiene en cuenta incluso la marcha engranada y limita electrónicamente la velocidad máxima en sexta, según el límite permitido en cada país. Detalles de calidad.

Finalmente, el silenciador de triple cámara y el catalizador homologado, se han colocado aprovechando el espacio entre motor y basculante, una ubicación que además de optimizar el centro de gravedad de la moto favorece la manejabilidad.

15 CV a 10.500 vueltas y un par máximo de 1,3 Kgm a 8.000 revoluciones es el resultado.

Soberbia

Tampoco en la parte ciclo se ha escatimado tecnología. La estructura principal es una consturcción multitubular de acero, a la que se une – como la 690 Duke – un basculante de fundición de aluminio con nervaduras exteriores.

En cuanto a las suspensiones, delante trabaja la horquilla invertida WP de 43 mm. de diámetro, carente de reglajes, mientras que el tren trasero recibe un amortiguador WP de anclaje directo. Ambos registran un recorrido de 150 mm.

Y por o que a calzado se refiere, la Duke 125 luce a la última moda con llantas de fundición de aluminio de cinco radios dobles que permiten montar, anchos neumáticos de fabricación hindú; concretamente un 110/70-17″ delante y un generoso 150/60-17″ detrás.

La seguridad no tiene discusión y en consecuencia esta octavo de litro monta discos de gran diámetro; delante 280 mm., detrás 230 mm., mordidos por una pinza de freno radial de cuatro pistones delante y latiguillos de acero flexibles en ambos trenes. Este equipo viene firmado por ByBre, una filial de Brembo, dando nuevamente muestras de que no estamos frente a una moto “infantil”.

altEl resultado de todo ello es una máquina de comportamiento intachable, con un motor que empuja en serio, con una buena acelración y una velocidad punto que ronda los 120 km/h. Todo ello secundado por un bastidor noble, sólido como pocos y muy estable lo que otorga al conjunto una gran agilidad.

Las suspensiones ofrecen un tarado muy equilibrado, blandas sin caer en la morbidez pero con un trabajo interno que se endurece a medida que el rito se incrementa. Y los frenos no iban a ser menos, potentes y progresivos no dudan en la respuesta, ni siquiera el trasero que muestra un tacto muy conseguido.

Y lo mejor queda para el final, si la moto se comporta como un ejemplar adulto pero con un espíiritu juvenil y desenfadado, por qué no vestirla a gusto de su propietario. KTM ha preparado un completísimo catálogo de power parts y power wear para personalizar a máquina y piloto.

Un último detalle, su precio. 3.789 euros parecen ajustados para un modelo de esta calidad y con infinitas posibilidades.
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