Indian FTR 1200 S: Prejuicios ¡fuera!

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Empecemos por lo evidente, que en la FTR 1200 S de Indian es la auténtica belleza de este icono americano, la mires por donde la mires. Sin olvidar los orígenes de la marca del grupo Polaris e inspirándose en una de las disciplinas americanas con mayor éxito como es el flat track, el diseño de esta twin musculosa y refinada nos ha parecido realmente cautivador (y también a muchos de los que durante los días que la tuvimos en prueba nos preguntaron por la calle). Más delicioso resulta aún si se tienen en cuenta los detalles en carbono que incorpora la versión S y que, además, aportan exclusividad y deportividad a partes iguales. Tanto la óptica delantera como la trasera cuentan con tecnología LED aportando un necesario toque de modernidad que le sienta de maravilla.

El concepto americano para referirse a esta moto es el de “street tracker” y toda esa imagen cañera, poderosa y algo canalla que nos recuerda de lejos a las scramblers pero con más “mala uva” viene respaldada por una parte ciclo de primer nivel asociada a un chasis multitubular visto fabricado en acero con un subchasis de aluminio y un escultural basculante igualmente multitubular.

El comportamiento del chasis es excepcional en cualquier situación siendo esta una montura perfecta para afrontar a machete tu puerto de montaña de referencia y relamerte al llegar a la cima. Esto es en parte conseguido por unas logradas suspensiones Sachs que, en la versión S, son totalmente regulables al gusto del piloto, y por un equipo de frenada de primerísimo orden, con Brembo como proveedor de unas pinzas monobloque de anclaje radial delante que muerden con rabia unos “elepés” dobles de 320 mm que detienen la furia del indio sin rechistar y en cualquier circunstancia, gracias también al refinado trabajo del ABS de Bosch, poco intrusivo pero fiable cuando se le necesita. En este sentido, tanto el manillar ancho como las estriberas altas invitan a inclinar en curvas como un poseso siempre teniendo un enorme control en todo momento, y eso que esos neumáticos con taco y acanalados no dejan imaginar tal cosa… Buena nota para esos Dunlop DT3-R. Toda esa trabajada capacidad dinámica encuentra en el poderoso propulsor su mejor aliado. Sería fácil pensar que proviene de la más reposada Scout, pero el motor bicilíndrico en V de 1.203cc que mueve a la FTR fue concebido ad hoc para este modelo y ofrece la nada desdeñable cifra de potencia de 120 CV y 115 Nm de par. El empuje es soberanamente brutal en prácticamente cualquier rango de revoluciones hasta llegar a unas razonables 8.250 rpm de la zona roja. La transmisión de seis relaciones, por su lado, ofrece un tacto metálico, preciso y gracias al embrague antirrebote, clave en las reducciones apresuradas para llegar a tiempo a la curva, ayuda a exprimir el manantial de potencia bajo el puño derecho.

En términos de equipamiento, este modelo incorpora un cuadro de instrumentos totalmente digital y a todo color que es gobernable tanto desde la propia pantalla, que es táctil, como desde la piña, con un selector de fácil e intuitivo manejo. Es destacable la completa información ofrecida y, además, cuenta con dos modalidades de visualización. Lástima que su posición (que hubiera sido fácilmente corregible en fábrica) hace bastante incómodo el acceso a la llave de contacto. Indian ha sabido crear un nuevo nicho dentro de las motos americanas o de las scrambler (o un híbrido de ambas) en el que vive prácticamente en solitario con una montura polivalente apta para disfrutar en curva, volar en rectas y poder realizar desplazamientos con un más que correcto confort.

Las únicas notas negativas las encontramos en tres pequeños detalles que, en nuestra opinión, no son determinantes. Uno de ellos es su corta autonomía. Llevando un ritmo normal, su pequeño depósito te deja hacer poco más de 100 km; si el ritmo es alegre, mejor que tengas bien planeadas las gasolineras en tu recorrido… El segundo y el tercero se refieren al asiento: por el lado de abajo, no puede abrirse a menos que usemos herramientas, lo que lo invalida para guardar la documentación u otros pequeños enseres necesarios; por el lado de arriba, este asiento maltratará las posaderas del acompañante, pero con todos nuestros respetos… esta es una moto para disfrutar en petit comité. Además, vista la cifra de potencia de origen, no es, así de entrada, una moto apta para el carné A2, algo que respalda también su considerable precio de más de 14.000 € en versión base. Será, con toda seguridad, una moto poco popular, pero admiradísima.

 

Lo mejor
• Comportamiento dinámico
• propulsor para enmarcar
• ¡Es un bellezón!
• Frenada ejemplar

 

Lo mejorable
• Autonomía escasa
• Ubicación llave de contacto
• Precio elevado

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