Husqvarna Svartpilen 701: La moto mínima

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Minimalista, estilizada, agresiva, neo, retro, scrambler, naked… Esta Svartpilen 701 es un auténtico ejercicio de diseño difícilmente clasificable con el que Husqvarna crea un nicho difícil de encajar en los segmentos tradicionales. Digamos que es una naked premium, aunque tampoco importa mucho la etiqueta. Sin lugar a dudas, este es el modelo de la gama Street más polivalente y usable de toda la gama y nos ha parecido una creación extremadamente original, bella y genuina. Éxito comercial a parte.

Compartiendo gran parte de elementos con su hermana “blanca”, la Vitpilen 701, su mayor diferencia viene dada por una colocación del manillar bastante más elevada, algo que permite llevar una posición de conducción relativamente cómoda. La gama Street de Husqvarna quiere destacar y ofrecer un producto diferente con un claro objetivo, aportar diversión, rendimiento y sensaciones deportivas a partes iguales. Partiendo de esta base, la montura austrosueca ofrece estrictamente lo justo y necesario para asegurar el divertimento de su piloto y, además, lo hace con estilo. Es su mayor virtud pues el escueto peso del conjunto, de apenas 158 kg, y un temperamental monocilíndrico de 75 CV son los ingredientes perfectos para conseguir un auténtico cohete capaz de sacar los colores a cualquier superdeportiva en un tramo de curvas. La agilidad que se siente es excepcional, la pegada del propulsor es contundente y su avanzado sistema de frenada, firmado por Brembo, completa unas aptitudes dinámicas prácticamente perfectas. Vale la pena mencionar el intachable funcionamiento del conjunto de horquilla y amortiguador de WP, con una gran libertad de regulación en ambos trenes. Incluso con neumáticos mixtos como los que equipa, unos Pirelli MT60 RS, el comportamiento es noble y el límite de paso por curva es francamente excelente.

Por el contrario, el confort se ve “afectado” por este compromiso tan deportivo. Sin protección aerodinámica alguna, a partir de los 110 km/h el aire te quiere arrancar la cabeza. Algo similar ocurre con su asiento. Es cómodo la primera hora, a partir de ahí, se empezará a sentir durito. El acompañante irá aún menos cómodo. Eso sí, hay que destacar el detalle de calidad en el asiento del pasajero, con un aspecto de plástico duro que, al tocarlo, notas que es blando.
Probablemente, este modelo, para nosotros el mejor de toda la gama Street de Husqvarna, no será un enorme éxito comercial, pero sí que es toda una declaración de intenciones de una marca que apuesta por la calidad y la originalidad, sin importar demasiado su rendimiento comercial ni lo que haga la competencia. Una moto auténtica que ha nacido, como sus hermanas, para ser un escaparate rodante para Husqvarna. Ésta es una montura perfecta para realizar excursiones de domingo, fulminar a un par de superdeportivas en tu tramo de curvas favorito y llegar a tiempo para hacer el vermú con tus compañeros, mientras les ves babear con su diseño y rabiar con su rendimiento.