Honda SuperCub C125: ¿Nostalgia o capricho?

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El comprador de la Honda SuperCub C125 (ver prueba en MotoTaller número 286 abril 2020) no será quien busque practicidad para el día a día ni quien desee una moto prestacional que le permita pequeños escarceos por carretera. Tampoco está hecha para personas demasiado grandes ni para colmar el segmento con cientos de unidades. De hecho, al juzgarla como mero producto, la C125 (por su nombre en clave) hace aguas por todas partes. Es monoplaza sin negociación posible; aunque consume poco, su minúsculo depósito le otorga una autonomía escasa; su precio es realmente alto para tratarse de una 125cc con tan pocos argumentos pragmáticos; sus prestaciones son más que discretas; no dispone de espacio para la carga bajo el asiento ni tras el escudo, porque el puente es muy alto para albergar el motor. Y sin embargo, es una moto encantadora.

La Honda SuperCub C125 es probablemente el producto más descaradamente caprichoso que hemos probado en mucho tiempo. Es una moto disfrazada de escúter en la que todo lo puede la estética.

 Lo único que la salvaría es estar basada en el chasis, el motor y el cambio con embrague centrífugo de la Innova, ese mosquito omnipresente en los países del Sudeste Asiático o de América del Sur que tanto vale para trasladar a la familia de cinco miembros con todos sus enseres como para transportar un cerdo vivo, un fajo de varillas de hierro de dos metros de largo y tres balas de paja, todo en el mismo viaje.

Pero se nota que en Honda han pasado totalmente de largo de los aspectos prácticos al crear la SuperCub C125. Emocionó a los nostálgicos cuando fue presentada como prototipo hace unos tres años, ya con un aspecto prácticamente igual al actual, y sigue emocionando ahora cuando la ves con ese aire neoretro tan personal y esas curvas dulces que parecen tan de buena chica.

De hecho, su diseño rinde un atractivo e indisimulado homenaje a su ancestro homónimo, una moto que ha significado para millones de usuarios el único acceso a un vehículo motorizado básico durante décadas en muchos países asiáticos desde que se lanzó en 1958 y que sigue produciéndose aún hoy en día, prácticamente sin cambios, en varias fábricas del gigante del ala dorada. Probablemente Honda inventó con la SuperCub original el concepto de producción deslocalizada, ya que ha salido de hasta 15 plantas distintas alrededor de todo el globo. En 2017 se habían fabricado ya más de 100 millones de unidades de esta leyenda viva de la locomoción.

A nivel mecánico, como hemos dicho, es la sustituta en nuestro mercado de la ya descatalogada y exitosa Innova, aunque desde una aproximación presupuestaria completamente opuesta. Utiliza un motor horizontal con el cilindro hacia delante (como si fuera una Derbi Variant, talmente) que apenas ofrece 9,5 CV pero que ha vivido literalmente todas las guerras y las ha sobrevivido.

Su mayor y casi único argumento práctico lo encontramos en esa rara avis mecánica, el embrague centrífugo, que permite a la SuperCub no necesitar maneta de embrage y ser conducida como un escúter sin serlo, ya que en realidad tiene cuatro marchas y el freno trasero se ubica en el pie derecho. Esta peculiaridad la hace muy fluida y orgánica en su circular por las ciudades, lugar en el que su reducidísimo peso (menos de 110 kg) le pone las cosas muy fáciles a su usuario. Esa tara tan contenida se consigue utilizando fibras plásticas en lugar de la carrocería de chapa de acero clásica de la SuperCub original.

El precio de la SuperCub es casi 1.300 € superior al que tenía en su día la moto que le da vida cuando se vendía en nuestro país, dejando claro —por si aún había dudas— de que se trata de un ítem exclusivo y solo para aquellos antojadizos propietarios que desean poseerla, sin considerar ningún otro factor adicional ni fijarse en fruslerías de clase obrera como el inexistente espacio bajo el asiento o la imposibilidad de viajar en ella a dúo.

HONDA SUPERCUB C125

  • Motor: Monocilíndrico, 125 cc, 2v SOHC, refrigerado por aire, inyección electrónica, Euro 4, CBS.
  • Potencia: 9,5 CV
  • Par: 10,4 Nm
  • Capacidad del depósito de combustible: 3,7 litros
  • Peso: 109 kilos
  • PVP: 3.650 €

LO MEJOR

  • Enamora a primera vista
  • Base archiprobada y confiable
  • Comodidad del embrague centrífugo
  • Diseño y tecnología a la última

LO MEJORABLE

  • Precio desmedido
  • Moto monoplaza para egoístas
  • Capacidad de carga y depósito

EQUIPACIÓN DE NUESTRA MOTERA (Clàudia González, @claaudsssss)

  • Casco Shiro SH-235 Dreaming II
  • Chaqueta Seventy Degrees SD-JC63
  • Guantes Seventy Degrees SD-C22

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