Harley-Davidson Sportster Superlow XL883L

Comentarios
0

alt

FUSIÓN

A caballo entre las décadas de los 60 y 70 nació una corriente musical que apostaba por el mestizaje; una tendencia que bajo el término “fusión” mezclaba conceptos jazzísticos con sonidos y ritmos provenientes del rock, el pop, el R&B, el soul e incluso la música electrónica. Aquella mezcolanza surgió de forma natural e intuitiva y contribuyó enormemente a la riqueza del panorama musical de los 70. Del mismo modo Harley ha combinado en este nuevo modelo, gotas de su modelo más deportivo junto a la esencia de su familia más elemental. El resultado, una fusión que hace de la Superlow una especie singular y única. Si de algo sabe la marca de Milwaukee es de mirarse el ombligo para reinventarse constántemente, al fin y al cabo resulta muy complicado – casi imposible – sustraerse al propio mito. Seguramente los últimos grandes “terremotos” internos en la marca ha sido provocados por la aparición de modelos tan rompedores como la V-Rod y más recientemente la XR 1200 X. Precisamente al hilo de este último modelo se ha gestado la nueva Superlow, armonizando conceptos y sensaciones deportivas de la XR con el estilo custom acuñado durante décadas por la marca americana en su familia Sportster.

altComo bien dice uno de los responsables de desarrollo de la firma, “en la ingeniería del diseño de las llantas y ruedas y la geometría de la dirección de la Superlow, el equipo aplicó las lecciones aprendidas en el desarrollo de la XR1200X, que se traducen en un aumento significativo de capacidad de maniobrabilidad” asegura Jim Hofmann, Director General de Planificación de Producto. “La Superlow es, por supuesto, una moto muy diferente de la XR 1200 X, con una misión diferente, pero el objetivo de lograr un equilibrio superior de la geometría de dirección, el perfil de los neumáticos y la puesta a punto de las suspensiones, es el mismo y con un éxito parecido. Sólo hace falta una paseo en la Superlow para creerlo. “

Casi “íntima”

Sin dejar de reconocerse como una auténtica y legítima Sportster, hay algo que llama la atención en este modelo. De entrada estamos frente a una Harley inusualmente pequeña, apenas 1.500 mm. de batalla, que acentúa su brevedad con una altura casi ridícula.

Sin embargo y prestando atención al detalle algo diferente emana de su conjunto, algo que se concreta en sus geometrías ya que la Superlow tiene ahora un menor avance del tren delantero, 145 mm. mientras que su lanzamiento mantiene unas cotas cercanas a lo habitual en un modelo custom, pero sin exagerar; 31°.

altEl bastidor consta de una doble cuna, por supuesto de acero, al que se fijan una horquilla delantera convencional, firmada por Showa, con barras de 39 mm. de diámetro y un recorrido de 108 mm. Todos estos elementos se traducen en una parte frontal más intuitiva y ágil, algo más “deportiva”. Detrás y sobre un basculante de brazos de ¡acero! evidentemente, la nueva Sportster cuenta con una pareja de cortos amortiguadores, ajustables en precarga y con 54 mm. de recorrido.

Por lo que a ruedas se refiere, también la Superlow ha decidido aportar su cuota de singularidad. La nueva H-D emplea llantas mecanizadas de cinco radios en forma de V, combinando una rueda delantera de 18 pulgadas con una trasera de medida más habitual, 17”. Eso permite montar en este modelo gomas más anchas y de perfil más bajo que el resto de las Sportster. Y aquí llegamos a otra exclusiva Superlow puesto que los neumáticos son unos Michelin Scorsher 11 radiales, especialmente desarrollados en colaboración con la marca frencesa. Las medidas son finalmente un 120/70-18” delante y moderado 150/60-17” trasero.alt

Esta combinación de llantas y neumáticos reduce de forma significativa la masa y la inercia en ambos trenes y contribuye a la mejora de respuesta de la dirección, reduciendo el esfuerzo.

Paras terminar con la parte ciclo los frenos suponen una apuesta ajustada a la naturaleza de la recién llegada. Un disco delantero de 360 mm. mordido por una pinza de doble pistón y un rotor trasero de 292 mm. con pinza de pistón sencillo se encargan de tan delicada faena.

A su aire

Estéticamente la Superlow destaca por su diagonal descendente en la que muchas cosas cambian respecto a sus hermanas Sportster. Por ejemplo, el manillar ofrece una amplia y plana curva que coloca las empuñaduras y los mandos en una posición de conducción natural y comoda.

En cuanto a la instrumentación, sigue la línea minimalista habitual en esta familia H-D, un gran reloj velocímetro de fondo negro con un pequeño display digital informa de los kilómetros totales y parciales, además de la hora. Los testigos de reserva de combustible, intermitentes y presión de aceite completan la información alineados en un plano inferior.

altMás atrás, el depósito del combustible ha crecido respecto a la media habitual y alcanza los 17 litros, (antes sólo 12,5). En consecuencia sus formas varían ligeramente, mostrándose algo más ancho y plano, pero con el mismo tapón de simple rosca sin llave a que nos tiene acostumbrados la marca.

De serie el asiento es monoplaza y se han omitido las estriberas del pasajero. De modo que los 695 mm. de altura al suelo son exclusivos para las posaderas del piloto. Un asiento que es ancho, mullido y realmente confortable.

Las estriberas del piloto también se ubican de forma particular. Situadas en “tierra de nadie”, caen a la altura del vértice de la V del motor y obligan a elevar ligeramente las rodillas a las tallas medias. Además su excesiva longitud topará en más de una ocasión con las piernas en las maniobras en parado. Dotadas de generosas gomas cuentan además con unos largos avisadores que pronto serán reducidos a un tercio de su longitud, por poco que nos apliquemos en curva.

Finalmente la zaga se remata con una ancha aleta en la que un clásico piloto trasero de grandes dimensiones pone la guinda mientras en sus costados asoman intermitente de tipo bala, similares a los colgados del manillar.

Esencia yankee

La mecánica de semejante “aparato” no guarda excesivos secretos, la Superlow emplea el mismo bicilíndrico Evolution de la familia Sportster en su versión más pequeña; un V-Twin de 883 cc.( 76,2 x 96,8 mm.) refrigerado por aire y dotado de inyección electrónica de toma secuencial (ESPFI).

Como suele ser habitual, Harley Davidson no declara potencia para su modelo, sin embargo en la ficha técnica de la Superlow pudimos comprobrar que son 39 Kw los que oficialmente desrrolla, es decir, unos 53 CV. De lo que sí da noticia es del par entregado por el clásico bicilíndrico, nada menos que 7,1 Kgm a un régimen de sólo 3.750 r.p.m. entregado suavemente gracias a una correa secundaria de neopreno.

Datos que aportan pistas importantes acerca del comportamiento final de una Superlow que luce orgullosa su doble escape cromado de tipo Shorty por el costado derecho.

altTras una semana de rodar con la Harley-Davidson Sportster Superlow XL883L, ahí es nada, llegamos a una clara conclusión; el experimento de fusión llevado a cabo por la marca busca un nicho de público muy concreto. ¿Por qué?, sencillamente porque esta máquina se ha enfocado a un tipo de usuario atraído por el encanto de la marca con la única exigencia de encontrarse una moto a su medida. Y la Superlow ofrece eso, una moto manejable, asequible a las tallas menos altas, de estética atractiva y con prestaciones suficientes para circular con alegría sin llevarse sobresaltos.

No se si me equivoco pero creo que Harley apuntaba al público femenino cuando pensó en este modelo, algo en lo que me ratifico frente a la versión bicolor, con ese aire elegante, casi dulce.

Desde luego eso no quiere decir que sea una moto de chicas, simplemente creo que encaja muy bien en los gustos de una gran parte de ese público.

Todo un carácter

Pero vayamos al grano. La Superlow se muestra muy cómoda y acogedora desde el primer instante y sus 260 kilos no suponen un obstáculo para moverla en parado gracias a su baja altura que permite asentar firmemente los dos pies en el suelo incluso a las tallas más reducidas.

Eso sí, las peculiares estriberas toparán en más de una ocasión con las espinillas, ojo con eso.

Una vez en marcha el Evolution palpita con contundencia emitiendo las vibraciones justas para recordarnos su origen y la filosofía de la marca. Su gran cantidad de par en toda la banda permite circular casi con cualquier marcha de forma suave y con aceleraciones progresivas y contundentes. El radio de giro es bueno y puedes moverte con soltura entre coches, atendiendo siempre a la anchura de las estriberas que tocan con facilidad en los bajos y las ruedas de los estrechos pasillos de enlatados.

Por lo demás una delicia en ciudad. En carretera su motor y su parte ciclo permiten elevar el ritmo pero a la mínima inclinación en curva escucharemos el grito de los hierros arañando el asfalto. Otra vez las dichosas estriberas. Podemos divertirnos pero siempre con un sentido alerta por si el roce pasa a mayores; precaución que nos lleva a dibujar las trazadas con antelación y a evitar bruscas inclinaciones.

Las suspensiones cumplen en confort y a medida que aumenta el ritmo o aparecen baches, la horquilla se muestra más efectiva que el doble amortiguador trasero, algo corto de recorrido y seco de reacciones. En cuanto a los frenos, el delantero queda algo justo cuando se trata de apurar y habrá de echarse mano del trasero como apoyo en detenciones importantes.

alt

Otros detalles a tener en cuenta son la escasa distancia libre al suelo – 100 mm- que pueden traducirse en sonoros golpes al subir y bajar bordillos o similares.

En definitiva, una máquina con grandes posibilidades que ve recortada su efectividad por un diseño que se rinde al “más bajo”.

Si te dejas seducir, habrás de abonar un mínimo de 8.800 euros en su versión negra o un máximo de 9.300 en el caso de las Superlow bitono.
Publicidad
Euromoto 85 Putoline 2020

COMENTARIOS
0

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*