Harley-Davidson Sportster 883 Iron: La dama de hierro

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Es sin duda la línea de motocicletas más exitosa y longeva de la historia de Harley-Davidson. Las Sportster son las mis- mas que desde 1957 proponen a sus propietarios un viaje a las esencias de la moto americana en cada nuevo modelo y evolución. Aunque ahora ya incorporen la Euro 4, el ABS lo empezaron a montar hace ya varios años y la inyección electrónica en 2007, así que lejos de quedarse detenidas en el tiempo, las Sportster han sabido mantenerse actuales y jóvenes aunque sigan encarnando la imagen tradicional y férrea de la marca de Milwaukee.

Hoy nos asomamos a la pequeña de las Sportster, la Iron movida por el motor Evolution de 883cc (o lo que es lo mismo, 54 pulgadas cúbicas), la más ágil y resolutiva cuando se trata de distancias cortas gracias a su generoso par motor y a la corta distancia entre ejes que la convierten en una de las Harley más fáciles de llevar por ciudad y carreteras estrechas. El motor, lleno de bajos y de vibraciones, como buena Harley, es de los que empuja con garbo cuando toca acelerar desde abajo, aunque no se encuentra cómodo en los regímenes altos. El hecho de disponer de un cambio de solo 5 relaciones tampoco facilita que la Iron ofrezca comodidad y finura cuando se trata de recorridos a medias y altas velocidades, lo que unido a su inexistente protección aerodinámica y su exigua autonomía (el depósito alberga apenas 12,5 l. de gasolina) la hace la moto ideal para no viajar nunca demasiado lejos. Por otro lado, y aunque la posición es razonablemente cómoda, pasar más de dos horas sentado a sus mandos obliga al coxis y a los brazos a un esfuerzo notable que acaba pasando factura, por lo que todo sintoniza para asegurar que esta Sportster es sin duda la menos rutera de la gama del constructor americano.

Si hablamos de los frenos, por más que sean fabricados por Brembo, tampoco defraudan al arquetipo de moto americana. Son efectivos solo si conducimos con tranquilidad y previendo los movimientos sin brusquedades. En este sentido, contar con un solo disco delante resulta una clara desventaja si pretendemos conducir alegremente por carreteras, una conducción vivaz a la que sí nos anima su propulsor, jovial y sólido al acelerar a la salida de las curvas. Un motivo más para evitarse tentaciones con el velocímetro.

De todas formas, no nos engañemos: la Sportster no lleva seis décadas en el mercado vendiéndose para pisarle el terreno a las motos europeas en dinamismo y velocidad, ni mucho menos a las japonesas en accesibilidad y refinamiento. La Sportster es un icono de la moto americana con una estética limpia, urbana, oscura y elegante, sin estridencias, y un funcionamiento que es pretendidamente poco refinado, porque ese punto de rudeza forma parte del ADN de la marca. Esto es en la Iron llevado a la máxima expresión, gracias a la pintura mate que luce y a las combinaciones de colores que ofrece Harley-Davidson, que dicho sea de paso son opcionales y cuestan 1.000 €, muy en la línea de personalización casi obsesiva que ofrece esta emblemática marca. Por eso, quien esté pensando en adquirir la Sportster Iron tiene que tener claro que le está abriendo la puerta al virus del hierro, el cromo y el mate que viene del estado de Wisconsin y que cuando te ataca, lo hace para los restos…

PVP: 11.000 € / 12.000 € (bitono)

  • Lo mejor: Cercanía a la esencia H-D, motor vigoroso y lleno de par, estética limpia y auténtica
  • Lo mejorable: Estribos sin muelle de retorno. Estrictamente monoplaza.

Nuestra motera: Erika Aranda (@erikawa_8)

Puedes ver este artículo en nuestra revista entrando aquí.

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