El regreso a lo desconocido – laEdito de MotoTaller nº286

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Han sido largas semanas las que nos separan de aquél día de febrero en el que el primer fallecido por COVID-19 apareció en las noticias de todos los boletines informativos en España. En este tiempo, hemos vivido un carrusel emocional y un devaneo social sin precedentes en nuestra historia, amén de un desmoronamiento económico provocado por el parón y el confinamiento. Si bien desde una perspectiva sanitaria, parece que el virus empieza a estar controlado —al menos, en esta su primera oleada, habrá que ver dónde nos dejan los más que probables rebrotes—, las consecuencias de esta pandemia tan fea están aún por ser correctamente mesuradas.

No podemos negar que las repercusiones de lo que ha acontecido en las últimas semanas y meses nos ubican ante un panorama tan incierto como poco halagüeño. Empezando por las pérdidas irreparables en vidas humanas, lo que de verdad importa y lo único por lo que podemos ser juzgados como humanidad, como especie. La inexistencia de una cura y de una vacuna para hacer frente al SARS-COV-2 transforma esta nuestra sociedad tan pagada de sí misma, tan engreída en su teocracia tecnológica, nos pone al borde del abismo y nos reduce a meros seres vivientes, débiles, indefensos, incapaces de saber ver más allá de este episodio.

Leía hace algunos días a un reputado doctor en economía, pródigo en apariciones últimamente en los medios. Su capacidad crítica es de la que hace abrir los ojos a quienes le escuchan ante las circunstancias que creemos naturales o inevitables, y en especial pone siempre sobre alerta respecto a las clases gobernantes que nos pastorean y que son los que más difícil lo tienen para acertar en la estrategia a pesar, paradójicamente, de contar con todos los medios disponibles para ello. Decía este conocido estudioso que el mundo del pasado mes de febrero no volverá nunca más. Quienes crean que podrán seguir haciendo lo que hacían hace 8 o 12 semanas tras el paso devastador de esta epidemia, van derechos a la debacle. Así que solo queda una opción, no necesariamente plausible pero inequívoca: dejemos atrás definitivamente el siglo XX y entremos en el XXI por fin, soltemos lastre y abracemos una nueva era en la que nada va a ser como había sido habitualmente. Tenemos que abrir la mente y reaccionar rápido a esta nueva realidad que se nos pone delante, demostrando que la capacidad de adaptación, la imaginación y las ganas de salir adelante son herramientas más importantes que los recursos, las posesiones o los hábitos.

Desde MotoTaller estamos, no lo vamos a ocultar, abrumados por esta “nueva normalidad” que se avecina. Sin habernos detenido ni un solo día, manteniendo alto el nivel de trabajo y proveyendo a todo el sector de las abundantes noticias y reflexiones que no han parado de aflorar en estos tiempos. ahora nos preparamos para pasar de fase, nunca mejor dicho. Lo desconocido acecha…

¡Gas y V’s!