Crom Ride 2018, entre el mar y la montaña

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El pasado 30 de junio se celebró la segunda edición de la Crom Ride, una ruta de 500km no competitiva que combina mar y montaña y que explora algunos de los más espectaculares rincones escondidos entre la Costa Brava y los Pirineos.

Una ruta ideal para moteros de todos los niveles con ganas de disfrutar de su montura y circular por bonitos y variados paisajes de la provincia de Girona. Ernest Vinyals, director de la revista y yo misma, hemos realizado este recorrido a lomos de una Yamaha XSR900 y una Ducati Scrambler 1100, respectivamente.

Etapa 0: Llegada, “briefing” y descanso

Nuestra Crom Ride empezó cerca de las 7 de la tarde del día previo al evento, cuando conseguimos llegar al punto de reunión situado en el Pabellón de deportes de Fontajau, en Girona. El ambiente que nos encontramos era increíble y, con un precioso atardecer de fondo y los Stands de Metzeler, Vector Note y Sadeca Automotive, ya teníamos suficiente para irnos ambientando en lo que iba a ser una jornada sobre dos ruedas muy completa. En el pabellón de deportes pudimos conocer a los hermanos Joan y Jordi Martí Utset, directores de Crom Event y al periodista Pere Casas, organizador de la Crom Ride, tres personas que realizan un duro esfuerzo para reunir a cientos de riders movidos por una misma pasión.

El siguiente y necesario paso fue el de conseguir nuestros dorsales con los que nos dieron un montón de regalos por parte de un equipo organizativo muy simpático y atento. Cabe destacar que se llegaron a repartir cerca de 300 números. A continuación, nos dirigimos al impresionante Hotel Carlemany, gracias la Diputación de Girona, entidad que invitó al alojamiento a toda la prensa especializada asistente a la ruta. Sin embargo, no tuvimos mucho tiempo ya que debíamos asistir al “briefing” de la Crom Ride para poder estar al tanto de lo que nos encontraríamos. En él, nos hablaron de la ruta y de los diferentes tramos, facilitaron instrucciones de cada uno de los diferentes controles de paso y nos dieron consejos y recomendaciones a seguir. Al finalizar las explicaciones, la organización inició un turno de preguntas para resolver todas las dudas que pudieran surgir.

Sin ganas de acabar el día, aprovechamos la luz restante de la tarde y el bello entorno para realizar unas espectaculares fotos de nuestras monturas. Tras la sesión fotográfica con las maravillosas Yamaha XSR 900 y Ducati Scrambler 1100, regresamos de nuevo al hotel para tomar esa cena que ya estábamos deseando, y para poder descansar bien y aprovechar, a tope, ese fantástico día que estaba por venir.

Primera etapa: Pabellón de deportes de Fontajau – Sant Pere de Rodes

Empezamos la mañana con un breve desayuno y, rápidamente, nos dirigimos al punto de salida donde comimos lo que nos había preparado la organización para coger fuerzas y empezar el día con las baterías al 100%. Nos colocamos en la salida y partimos a las 7:30h con las ansias de empezar la Crom Ride y ponemos dirección hacia el primer control de paso, situado en Sant Pere de Rodes.

La temperatura era ideal, un espléndido y soleado día nos acompañaba. La Ducati Scrambler 1100 era espectacular. Además, podía comunicarme con Ernest, en todo momento, gracias que a nuestros intercomunicadores Midland no nos fallaron en ningún momento y a su extraordinaria capacidad de conexión. Camino al primer CP, empezamos a disfrutar de unas reviradísimas carreteras con las que disfrutamos a lo grande durante esa hora y media y cerca de 110 km. La combinación de mar y montaña por carreteras divertidas y de gran belleza nos hacía querer seguir rodando para ver que nos deparaba el resto de la ruta. El ambiente que se respiraba al llegar al primer punto era emocionante, alegre y motivado.

Segunda etapa: Sant Pere de Rodes – Agullana

Después de otros divertidos 84km llegamos a Agullana. Llevábamos unos 207 km y 4 horas y media de ruta a nuestras espaldas. Empezaba a notarse el calor ya que el fantástico sol que brillaba en el cielo nos seguía toda la ruta, él tampoco quería perderse nada. Aun así, las ganas de seguir adelante no desfallecieron. Durante este tramo llegamos a asomar rueda en Francia, cruzando el Coll de Banyuls, donde nos encontramos unas divertidas curvitas con las que amenizar la conducción del día hasta volver a Catalunya.

Tercera etapa: Agullana – Camprodón

Dirección a Camprodón, varios de los participantes soltamos un poco de adrenalina en unas divertidas curvas que invitaban a dar gas, siempre disfrutando de la carretera. Tuvimos que hacer una parada técnica durante las horas de más calor para reponer nuestras fuerzas, echar gasolina a nuestro cuerpo y seguir dándole al puño. Finalmente, llegamos y sellamos la cartilla en el CP3, ubicada en la oficina de Patronat de Turisme de Girona. A estas alturas, ya habíamos rodado 300km y 6 horas y, aun nos sabían a poco.

Cuarta etapa: Camprodón – La Molina

Salimos de Camprodón por las espectaculares carreteras que llevaban directamente a los Pirineos. De camino, tuvimos la ocasión de recorrer la conocida y revirada Collada de Tossa, tramo de culto para muchos moteros. En este punto, el calor apretaba de lo lindo pero si no nos parábamos, la brisa de la conducción nos permitía seguir adelante. Después de unas buenas curvas con vistas increíbles, llegamos al cuarto control de paso, situado en La Molina, con 9 horas de ruta y casi 400km superados.

Quinta etapa: La Molina – Els Hostalets d’en Bas

Por delante nos quedaban algo menos de 100km y cerca de dos horas para llegar a Els Hostalets d’en Bas, un lugar muy bien escogido para el CP5. Dada la belleza del entorno y antes de llegar al último control de paso, Ernest y yo decidimos hacer cuatro fotos en este pueblo tranquilo y con mucho encanto. Este punto nos hizo ver que el día estaba llegando a su fin produciendo esa sensación cuando no quieres que se acabe algo que tanto estás disfrutando.

Sexta etapa: Els Hostalets d’en Bas – Pabellón de deportes de Fontajau

Después de unos 550 km recorridos a lo largo de doce horas y media encima de las motos, llegamos al Pabellón de deportes de Fontajau, donde poder sellar en el último control de paso, completar la cartilla y recibir un pequeño obsequio. Acto seguido, fuimos a cenar con el resto de participantes y allí compartimos anécdotas de la ruta mientras acababa la jornada y dábamos por finalizada esta segunda edición de la Crom Ride, la cuál habíamos superado con éxito.

Quedé muy contenta con el consumo y la autonomía de la Ducati. Uno de los aspectos que más valoré fue la comodidad que ofrece su asiento, con una altura asequible y un peso del conjunto contenido. La Scrambler 1100 es una moto muy ágil y perfecta para aquellos que buscan potencia, diversión y comodidad. Gracias a este confort y tras tantos kilómetros y horas de llevar un ritmo elevado encima de la Ducati, mi cuerpo no se resintió más de la cuenta.

Crónica realizada por Mireia Blanch.

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